Chispas | ¡¡ADIOS AL ULTIMO SIMBOLO REFORMISTA!! - Chispas

morales-troncoso1Según el diccionario de la lengua española, un símbolo es una imagen o figura con que se representa un concepto moral o intelectual por analogía o convención.Para ser un poco mas simples podríamos decir que un símbolo es aquello que representa determinados valores, que corresponden a la historia común de una conglomerado humano específico.

En el día de hoy, cuando baje a la tumba el cuerpo sin vida de Carlos Morales Troncoso, se estará dejando en su última morada al último de los símbolos del Partido Reformista Social Cristiano.

Habían pasado ya los ecos de las elecciones de 1996 y 1998, en las que el PRSC había sido derrotado por una combinación de fuerzas externas y alianzas nacionales, y Joaquín Balaguer intentaba realizar la última jugada de su vida para evitar la dispersión final de su partido.

En una reunión del Directorio Central Ejecutivo, en ese entonces compuesto por 100 personas, realizada en el local nacional de la avenida San Cristóbal, Balaguer propuso y fue aprobado, que las decisiones en el día a día de su organización pasaran a manos de una dirección colegiada compuesta por Jacinto Peynado, Donald Reid Cabral y Carlos Morales Troncoso, ya que el, Balaguer, no estaba en condiciones físicas de continuar con esas labores.

A la mayoría de los militantes del partido les sorprendió esta decisión, después de todo el PRSC giraba alrededor de las decisiones de su líder y fundador, además el local central reformista solo se usaba en contadas ocasiones, el centro de poder partidario estaba ubicado en la avenida Máximo Gómez #25, donde tenía su residencia del anciano líder.

Ahora, ¿Qué tenían en común estas tres personas?, pues constituían los símbolos de una época y el perfil del líder político que conceptualmente debían asumir la representación del sector conservador de una sociedad organizada, y Balaguer, que conocía como nadie la historia dominicana entendió perfectamente que solo en sus manos su legado político tenia alguna posibilidad de sobrevivir.

Los tres habían surgido de las familias mas tradicionales del país, los apellidos Peynado, Cabral, Morales y Troncoso, están íntimamente relacionados con hechos históricos donde participaron sus ascendientes en actividades políticas, que se trasladan en algunos casos a la época de las guerras que marcaron la formación de la República.

Podríamos incluso afirmar que, usando la definición del término que le dan las ciencias políticas, las tres personas escogidas por Balaguer, eran parte de las familias de la oligarquía que existía en el país a la hora del descabezamiento de la dictadura, es decir, el grupo de los mas aptos en un país con un 70% de analfabetos en 1961.

También tenían en común el Dr. Reid, Don Jacinto y Don Carlos, que no eran parte del aparato partidario tradicional del antiguo Partido Reformista, es mas, ni siquiera eran políticos profesionales, dos de ellos eran empresarios importadores de vehículos y el otro presidente de la multinacional mas grande que existía en la República Dominicana, en el momento de su ingreso al reformismo.

Cada uno de ellos, sin embargo, había tenido un papel estelar en el regreso de Balaguer al poder en 1986, y simbólicamente, asumieron la representación de una juventud que, harta de las promesas incumplidas del PRD y sus gobiernos, se integró a nutrir las filas del Partido Reformista siendo el factor clave para ganar esas elecciones.

Donald Reid fue el artífice y ejecutor del sistema de organización política mas moderno de la historia partidaria contemporánea, imitado hoy día por cualquiera que intente ser exitoso y tenga la militancia suficiente para integrar los organismos partidarios a través de cada colegio electoral.

Jacinto Peynado, por su parte, fue el dirigente reformista que tuvo la osadía de retar y vencer al PRD en la que era su principal plaza política, la Capital de la República, donde fue electo en dos ocasiones como Senador, construyendo una fuerza electoral imbatible, compitiendo con el partido blanco en los barrios mas pobres, su bastión tradicional.

Carlos Morales, que desechó el ofrecimiento que se le hizo de integrarse a la boleta del PRD en 1986, prefirió acompañar a Balaguer como candidato a la vicepresidencia, aunque las encuestas decían lo difícil que sería para este volver a la presidencia, por los serios quebrantos de salud, sobretodo visuales, que lo afectaban.

La historia, que es solo el relato de los hechos, ya está escrita, estos tres hombres cumplieron su papel en la construcción del país en que vivimos las generaciones que los hemos sucedido, y en cada coyuntura que les tocó vivir, asumieron con responsabilidad y patriotismo lo que consideraban era lo mejor para su país de acuerdo con su conciencia, por encima incluso de sus intereses personales.

No es cierto que Joaquín Balaguer no señaló sucesor como dicen algunos, antes que uno designó a tres en una reunión publica y a la vista de todo el país, el gran problema que decretó la muerte del reformismo junto con su líder, es que quizás lo hizo demasiado tarde, cuando ya no tenía las fuerzas suficientes para imponer su voluntad al grupo de mercaderes que lo rodeaba y que medraba a su nombre.

Para comprobar lo que significaban simbólicamente estos tres hombres para el sector conservador del electorado, solo habría que remontarse a los resultados de las elecciones del año 2004, cuando los tres juntos apoyaron a Leonel Fernández y al PLD, frente al burdo intento reeleccionista del desgobierno del PRD y la venta en las sombras del PRSC por parte de los farsantes de siempre.

También podemos referirnos a lo ocurrido en las pasadas elecciones del año 2012, cuando todas las encuestas pronosticaban un triunfo holgado del candidato del PRD, Carlos Morales Troncoso decidió llevar al PRSC a ser parte de la alianza que llevó a Danilo a la Presidencia, para evitar, como me dijo: ¨Humberto con ese hombre (Mejía) el país será arrollado como por las ruedas de un camión¨.

Los resultados están ahí, aunque en un momento éramos minoría, el gobierno que encabeza Danilo se mantiene con una altísima valoración, el país sigue progresando, la estabilidad es nuestro norte, entonces sin temor a equivocarnos podemos decir, que Don Carlos, desde el mas allá, debe sentir en su espíritu ya libre de la atadura del mortal cuerpo material, que cumplió con su ultimo deber político, con la responsabilidad que lo caracterizaba, e hizo lo que tenía que hacer.

En el caso de quien escribe, se nos fue un amigo, consejero, protector, alguien a quien le debemos cariño y agradecimiento eterno por el buen trato que siempre dio, tanto a nosotros como a nuestra familia.
Nos queda su ejemplo de hombre de bien, comprometido con el bienestar de todos los dominicanos, esperamos ser leales a su memoria y seguir su ejemplo, hasta que nos reencontremos en el mundo de lo inmaterial.

Hasta luego Don Carlos, con su muerte cerramos un capitulo de militancia e historia reformista, tal como lo habíamos conversado, fue un privilegio y un honor contar con su confianza.

Humberto Salazar

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