Chispas | ASÍ TAN SENCILLAMENTE - Chispas

Con uno de ellos abrí mis ojos a la literatura, se pierde en mi memoria el momento en que cayó en mis manos su obra cumbre, y con ella me enamoré de la generación de escritores latinoamericanos que abruptamente surgió en los años 60 y 70, para imponerse escribiendo en la lengua mas hermosa del mundo: el español.
¨Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel  Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo había llevado a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de barro y cañabrava construídas a la orilla de un rio de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos¨.
Así inicia Gabriel García Márquez su obra cumbre, ¨Cien años de Soledad¨, publicada en el año 1967, este libro ocupa hoy uno de los lugares centrales de la literatura, ha sido traducido a 35 idiomas y se han vendido millones de copias alrededor de todo el mundo.
El Gabo, como era conocido, se convirtió en la cabeza visible del denominado boom latinoamericano, que incluyó escritores de la talla de Julio Cortazar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

MACONDO Y SUS HABITANTES

A fuerza de casarse entre ellos, la familia Buendía e Iguarán terminan teniendo un hijo con cola de iguana. 
Tanto miedo tienen los recién casados José Arcadio Buendía y Ursula Iguarán de tener un hijo con cola, que se niegan a consumar su matrimonio, por lo que José Arcadio es la burla del pueblo, especialmente de Prudencio Aguilar, a quien acaba matando por sus continuas provocaciones.
Huyendo del muerto, que se le aparece en todos lados, José Arcadio llega a un pueblo a la orilla de un rio, ¨de apenas veinte casas de barro y cañabrava¨.
La aldea se llama Macondo y en ella se desarrollan los acontecimientos, que en la narración de García Márquez harán una descripción simbólica de la soledad en que se desenvuelve la vida de los pueblos sudamericanos.
Porque es la soledad de todo y todos, el centro de la obra del genial escritor colombiano.

SONIA SILVESTRE

De ella mis recuerdos son referidos al festival ¨ 7 días con el pueblo¨, un espacio musical realizado en el país en 1974, dentro de la dura realidad de la represión en que se convivía en esos años en la República Dominicana y en casi toda latinoamérica.
Tanto lo recuerdo, que fue la primera y única vez, que he estado dentro de una cárcel, por el delito de vender boletas del festival, aunque como era un niño me entregaron a mi pobre y asustado padre unas horas después. 
Por primera vez, se llenó de público el Estadio Olímpico, para escuchar a los cantantes de la Nueva Trova: Mercedes Sosa, Patxi Andión, Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Ana Belén, Victor Manuel y toda una legión de cantantes internacionales comprometidos.
Los anfitriones dominicanos era ella: Sonia Silvestre, Victor Victor, Jhonny Ventura, El Cuco Valois, Expresión Joven, Convite con ¨El Terror¨ Luís Diaz, Luis Tomás Oviedo, Claudio Cohén y muchos otros.
La vida pasó, muchos nos aburguesamos, fuimos dejando atrás la utopia en que creímos cuando éramos adolescentes pero siempre quedó la voz símbolo de la época: Sonia.
Con ella nos aprendimos de memoria el poema de Pedro Mir: ¨Si quieres saber cuál es mi patria¨, nos dimos cuenta de que: ¨La tarde está llorando¨ y entre otras muchas cosas se integró al lenguaje castellano ¨el guachimán¨.

ASI SE MUERE LA GENTE

Para mi, cada vez que pierdo un amigo canto por dentro unos versos que compuso René del Risco Bermúdez poco antes de morir en un accidente en el malecón de Santo Domingo y que cantó Sonia Silvestre a raíz de su muerte.
A ninguno de los dos los conocí personalmente, aunque con ellos crecí y me hice un hombre, algún día los alcanzaré, como le sucederá a cada uno de los seres humanos que vimos la vida alguna vez.

¨Así tan sencillamente,                                         
se muere la gente,                                         
como quien se va.

¨Así se viste de olvido
se queda perdido
se oscurece el sol.¨

¨Así toda la alegría
se pierde en un día
se pone a soñar¨

¨El sol que nos alumbraba
la voz que me hablaba
se interrumpe así…

¨Así, quien sintió la vida
batalla perdida
guerra por ganar¨

¨Así los libros leídos
Se quedan perdidos
Otros los leerán¨

¨Todo lo que era mío 
no tiene nombre 
no tiene dueño.
Regalo todos mis sueños
me heredan todos,
todos los hombres¨.

¨Desnudo voy en mi viaje
ningún ropaje llevo conmigo.
El infinito es mi amigo,
morir nos hace a todos iguales.

¨Perdemos todas las puertas
perdemos todas las llaves
Ya no valen las apuestas
La muerte nos hace iguales

Con una flor en la mano
con una bala en mitad del pecho
Morir en un sitio o lecho
Caer herido en medio del llano…

Adios al Gabo y Sonia, representantes de la generación que nos hizo soñar con un mundo diferente.

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