Chispas | FUERA LOS MERCADERES DEL TEMPLO - Chispas

Se supone que era un servicio religioso a nombre de quien fue ejemplo de estudio, humildad, desamor por los bienes materiales y compromiso con los pobres, Joaquín Balaguer, en ocasión del doceavo aniversario de su viaje al mas allá.
En las primeras filas del templo estaba sentados con olor a perfumes de los mas caros, trajes y vestidos que cuestan lo que no cobra en sueldos un agente policial en un año de trabajo, corbatas que sobrepasan en precio lo que recibe uno de los oficiales militares que los cuidan de los ¨pica pica¨ y calzados tan finos que no están soportan el polvo de los barrios donde solo van en tiempos de campaña; los que decían homenajear con ese acto al fundador del PRSC.
En medio del silencio sepulcral y cuando el sacerdote oficiante mencionó el nombre de Balaguer, un ruido seco, fuerte, como de ultratumba, retumbó en el templo, al irse a suelo un objeto contundente, causando un estrépito que puso los pelos de punta hasta a los menos creídos.
¨Eso es Balaguer que está protestando por lo mal que lo estamos haciendo¨, se escuchó gritar desde las últimas filas de la Iglesia Nuestra Señora de la Paz, lugar reservado para los desarrapados y menesterosos.
La cara seria de los señalados lo decía todo, querían esconderse junto con sus culpas, sus villas, sus autos de lujo, sus mansiones fastuosas, sus cuentas de banco multimillonarias, sus fincas con todos las facilidades de la vida moderna; conseguidas al amparo del nombre de quien dicen es su líder, pero odian ferozmente porque con su vida los acusa desde el mas allá.
Y lo odian y rechazan, porque representa todo lo que ellos no han podido ser: el estudio exhaustivo, la humildad de carácter, el sacrificio por su patria, el desamor por los bienes materiales, el desprecio por el dinero, en fin, una vida dedicada al servicio público desde la posición mas pequeña, hasta la mas encumbrada.
Lo odian en su ser interno porque fue capaz estando en la oposición, al llegar a una reunión de sus seguidores, quienes le recibieron en medio de loas y lisonjas de advertirles: ¨No vine aquí a que me alabaran mi vanidad, si es que la tengo¨ y a ellos les sobra la soberbia.
No sabemos porque no aprenden, ya les derribó una tarima llena de perredeistas y traidores al pensamiento reformista, cuando los mismos protagonistas sentados en primera fila en día de ayer, se inventaron una ¨alianza rosada¨.
¿Es que se olvidan de que el hoy Juez del Tribunal Constitucional Victor Gómez Bergés, fue derribado, con todos los que lo acompañaban, cuando intentó evocar su nombre en una manifestación proselitista anti-histórica en el año 2006?
¿Tienen tan poca memoria, que esos mismos que ayer fueron rechazados en plena Iglesia, se vieron golpeados por la furia de los vientos que surgían de la tumba donde descansan sus restos, cuando la visitaron para presentarle a quien nunca entendió cual era su techo como político?
¿No les bastó a los mercaderes que hoy dicen dirigir al PRSC con las muestras de rechazo del espíritu de Balaguer, cuando derribó micrófonos, banderas, ramos de flores, carpas, y no permitió hablar a Amable Aristy cuando era candidato del PRSC?
Pues en el dia de ayer se repitió la historia, esta vez con el fenicio que dice dirigir las tropas reformistas.
Es como si el mismo Jesús le hubiera susurrado al oído al líder desaparecido, dictándole el método que usó para echar a los comerciantes del templo.
Recuérdense las palabras que decía el Señor mientras con un látigo golpeaba a los que profanaban el Templo, y con sus manos derribaba las mesas de los cambistas colmadas de sucias monedas: ¨Habeis convertido la Casa de mi Padre, que es casa de oración en una cueva de ladrones
Pareciera que desde el mas allá Joaquín Balaguer en cada ocasión donde los hipócritas y fariseos quieren usar su nombre, se manifiesta con manifestaciones espirituales en contra de los que: han convertido el PRSC, que se construyó para el bien común, en una cueva de ladrones multimillonarios, fortunas hechas con el sudor y el sacrificio de miles de reformistas pobres y desamparados.

Humberto Salazar

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