Chispas | DANILO Y LA FORMULA DE PIKETTY - Chispas

En el mundo desarrollado se ha puesto de moda una fórmula matemática que es el centro de la discusión teórica de mundo económico.
En las mas de 600 páginas de un libro que lo ha convertido en una estrella mediática, Thomas Piketty resume quince años de investigación en la siguiente ecuación: ¨r¨, que es la medida de rendimiento del capital, es mayor que ¨g¨, que simboliza el crecimiento.
Analizando historicamente lo sucedido en las economías de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Suecia, principalmente, logra demostrar que cuando ¨r¨ es mayor que ¨g¨, el capitalismo produce una brecha entre ricos y pobres que se ensancha a medida que las sociedades logran un mayor nivel de desarrollo.
Es decir, si el rendimiento del capital acumulado excede el crecimiento económico, el sistema capitalista se distorsiona en su esencia, que es la creación de un régimen económico que se fundamente en la meritocracia, innovación y capacidad de trabajo.
El libro ¨El Capital en el Siglo XXI¨, se ha convertido en el tema de moda de amplios círculos de la intelectualidad, ya que su publicación ha coincidido con los movimientos anti-sistema en auge en los Estados Unidos y Europa, así como la admisión de parte de la administración del Presidente Barack Obama, de que la desigualdad ha aumentado en los Estados Unidos en los últimos años.
Muchas voces han surgido desde las diferentes escuelas económicas para apoyar o desmentir el trabajo de Piketty, ahora, no hay que ser un economista experto y basta el poseer algo de sentido común, para percibir que la brecha entre los mas adinerados y los mas pobres cada día se hace mas ancha.
Durante los meses que han pasado de su gobierno, Danilo Medina se ha dedicado en cuerpo y alma a atender los reclamos de las comunidades mas alejadas y, con sus visitas semanales, de proveer de medios económicos y ayuda técnica a los pequeños productores nacionales.
Es que la fórmula de Piketty se expresa de manera brutal sobre la República Dominicana, un país ubicado en América Latina, el sub-continente con mayor grado de desigualdad del mundo, donde una parte de la población vive con los estándares del primer mundo, mientras la mayoría lucha por satisfacer cada día sus necesidades básicas.
Somos un país donde la brecha entre ricos y pobres se hace mas ancha, en la medida que el capital puesto en manos de unos pocos, tiene mayor rendimiento que el crecimiento económico, situación que, de no resolverse, impedirá la sostenibilidad de nuestro desarrollo.
La concentración del capital en manos de unas pocas familias, ha ido construyendo una sociedad donde las oportunidades son cada vez mas escasas para los que, sumergidos en un circulo ancestral de pobreza, tratan de ingresar al ejercito de consumidores que componen las clases medias.
Los hechos están ahí  a partir de la muerte de Trujillo y los inicios de la estabilidad política en el año 1966, grandes grupos de nuestra población pudieron salir de la pobreza y se convirtieron en clases medias, lo que a su vez produjo una fuerte expansión y crecimiento de la economía dominicana.
Al mismo tiempo, el impulso hacia arriba de las clases mas pobres, empujó a miles de dominicanos a abandonar el campo creando los cordones de miseria de las grandes ciudades, pero también abriendo brechas de oportunidades de educación y ascenso social para sus hijos.
A pesar de las crisis de 1973, 1979, 1984 y 1989, la economía dominicana siguió creando empleos, profesionales de calidad aceptable, beneficios marginales para el empleo informal y una expansión que la ha llevado a ser la de mayor crecimiento de su PIB en los últimos 50 años.
Sin embargo, a pesar de la creación de riqueza, una muestra de ello es que entre los años 2004 y 2012 nuestro PIB se multiplicó tres veces, somos un país con altos niveles de pobreza y desigualdad.
Si hiciéramos una comparación entre las oportunidades que tiene un joven profesional en esta época y las que tuvieron los egresados de las universidades hace mas de treinta años, las diferencias son abismales.
Hoy en dia es mas difícil para un joven salido de una de nuestras universidades, sin apellido y sin padrinos, conseguir un empleo decente, comprar un apartamento, casarse y tener un hijo, puesto que la baja calidad de la educación pública, lo aleja de las oportunidades de los empleos mejor remunerados.
Ante esta realidad, Piketty propone como solución, la creación de un impuesto global que va del 70 al 80% para las rentas ¨que sean económicamente improductivas¨, en otras palabras, que paguen los que tienen enormes fortunas acumuladas sin ningún tipo de beneficio para la sociedad.
Hace unos dias el Presidente Danilo Medina se quejaba de que es imposible mantener un presupuesto equilibrado cuando las necesidades de gasto del gobierno se ubican en el 18% del PIB y solo se está recaudando el 14%.
La presión tributaria promedio en America Latina está por encima del 20%, aún así, las voces irresponsables e interesadas de nuestro país ejercen una enorme presión sobre el gobierno cada vez que se habla de reforma impositiva.
Lo grave de la situación es que los impuestos se han cargado hacia un solo lado, es la clase media dominicana la que soporta el peso de los tributos, mientras los mas ricos reciben todo tipo de exenciones para las fortunas acumuladas y debidamente depositadas en la banca nacional y extranjera.
Mientras un apartamento con un valor de 5 millones de pesos paga sus impuestos, las villas de lujo de Casa de Campo, que tienen un valor de millones de dólares están exentas.
Del mismo modo, un automóvil de lujo entra al país sin pagar impuestos, amparado en las exoneraciones que se otorgan a los legisladores, mientras la clase media es gravada con todo tipo de tributos para la compra de un utilitario.
Así mismo, mientras todos nosotros tenemos que pagar un impuesto a los combustibles que usan  nuestros vehículos, los mas ricos reciben exención de impuestos para la compra del gasoil que utilizan en las plantas eléctricas que producen la electricidad, que a la vez cobran en uno de los mercados mas distorsionados del mundo.
La lista es tan extensa que no creemos pertinente seguir enumerándola porque se haría interminable.
Si aplicamos la fórmula de Thomas Piketty, para soportar la tesis de que el rendimiento del capital por encima del crecimiento es lo que está provocando la desigualdad que vemos todos los días en las calles, también deberíamos aplicar la solución propuesta: el impuesto a las riquezas ociosas acumuladas por unos pocos con el esfuerzo de todos.

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