Chispas | DEL LIBERALISMO AL HUMANISMO - Chispas

En el año 1776 el economista inglés Adam Smith publicó: ¨Una investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciónes¨.
Esta obra es señalada como el texto que da inicio al liberalismo económico, ya que, se opuso a la tesis mercantilista de que algunos países eran ricos porque tenían excedentes en su balanza comercial y a los que planteaban que la riqueza solo se originaba en la producción agrícola.
Smith, en cambio, propone, después de investigar la actividad económica de países ricos como Inglaterra y los Países Bajos, que la riqueza es producto del trabajo, la división de este y la no intervención del estado en las actividades económicas, es decir, el libre mercado.
Este libro, es el primer intento de vinculación de la economía con la política, por lo que es señalado como la marca de nacimiento de la Economía Política como ciencia y también el inicio de la sustitución de las ideas mercantilistas que dieron sostén al colonialismo desde el siglo XV.
Sin dudas, la influencia de Smith y sus ideas perduran hasta hoy; en su sentido mas extremo el liberalismo sostiene que los países se enriquecen a partir del ejercicio del egoísmo de cada uno de sus habitantes y la intervención de la mano invisible del mercado.
El deseo de progreso individual y especialización del trabajo en una competencia donde el mercado establece el orden en base a la oferta y la demanda, es la misma tesis, que en esencia sostienen los neoliberales de finales del siglo XX.

PROGRESO CON ROSTRO SOCIAL

Estas ideas produjeron la caída del absolutismo y su sustitución por la acumulación privada de capitales y la resurrección de un sistema político inventado por los griegos: la democracia.
En esencia, el liberalismo es un acierto desde el punto de vista político, ya que garantiza a los seres humanos derechos que les eran negados por las monarquías; la libertad individual que está planteada en ¨La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano¨ promulgada por la Asamblea Nacional de Francia en 1789, es un ejemplo de ello.
Ahora, su planteamiento de la no intervención del estado como regulador de la actividad económica, demostró estar equivocada cuando se analiza el impacto social de la revolución industrial y  los procesos económicos posteriores.
Un sistema económico liberal, como el planteado por el clasicismo, conduce a los países a grandes diferencias sociales, inequidad en la distribución de la riqueza y tensiones que derivan en confrontación, ya que, los individuos solo serán retribuidos si producen bienes y servicios que otros estén dispuestos a comprar y pagar siendo beneficiados los adinerados, en perjuicio de los que solo tienen su fuerza de trabajo para aportar al capital.
Es por esto que los países que han alcanzado altos niveles de riqueza y bienestar, parten de un modelo donde se regula la actividad individual por parte del estado sin menoscabar la libertad que tienen los individuos de realizar la actividad laboral que mas se acomode a sus talentos.
El estado entonces, tiene que construir un escenario donde se estimule la creación de riqueza, y al mismo tiempo ejerza una función solidaria de distribución, que sirva de estimulo a producir mas riqueza.

LA IGLESIA Y SU DOCTRINA SOCIAL

En el año 1891, en medio del clímax de la revolución industrial y acumulación de capitales en los países europeos, el Papa Leon XIII asume en la encíclica Rerum Novarum (sobre las cosas nuevas), una posición equidistante de la defensa de la explotación de mano de obra intensiva, que hacían los seguidores del liberalismo económico, pero también de los que planteaban desde la posición materialista, la destrucción de la iniciativa privada y concentración de los medios de producción en manos del estado.
El planteamiento político económico en esta monumental obra, no se limita al diagnostico de los males sino que señala, lo que a juicio de la Iglesia, es el camino de construcción de riqueza cuando dice textualmente: ¨Ahora bien: lo que mas contribuye a la prosperidad de las naciones es la probidad de las costumbres, la recta y ordenada constitución de las familias, la observancia de la religión y la justicia, las moderadas cargas públicas y su equitativa distribución, los progresos de la industria y del comercio, la floreciente agricultura y otros factores de esta índole, si quedan, los cuales, cuanto mayor afán son impulsados, tanto mejor y mas felizmente permitirán vivir a los ciudadános¨.
Durante mas de un siglo la Iglesia ha mantenido una fuerte presencia política con la publicación de diferentes encíclicas, que son cartas papales a los obispos, cuyo cuerpo constituye la llamada Doctrina Social, en las que se ratifica la necesidad de un capitalismo con rostro humano, donde el estado se convierta en el intermediario regulador y distribuidor de la riqueza producida, por la mezcla del capital y la fuerza de trabajo que es característica de la economía moderna.

DANILO Y EL CIRCULO VICIOSO DEL PROGRESO

En una conversación con productores agrícolas en el distrito municipal de Caballero; el presidente Danilo Medina ratificó su visión sobre el camino que debe transitar el país desde el punto de vista económico: ¨Que la gente pueda comprar para que las empresas puedan vender. Lo que este país necesita es que la gente tenga poder de compra y poder de consumo. Lo fundamental es darle instrumento de vida a la gente. Gracias a Dios, estamos llegando a muchos lugares del país en esta misión. Estamos ayudando a muchas persónas¨. 
En este simple párrafo, se resume una visión económica cercana a lo que son planteamientos sostenidos por los demócrata cristianos:  la necesidad de  invertir una parte importante de los recursos gubernamentales en la base de la pirámide social, de modo que sean actores de la mejoría de su calidad de vida.
Históricamente los líderes democristianos han estado vinculados al tema agrario y la lucha a favor de la humanización los mas pobres, incluso el intelectual mas importante de este movimiento político en América Latina, Eduardo Frei Montalva, al llegar a la presidencia de Chile fue el autor de una profunda reforma de la tenencia de la tierra y la sindicalización de los campesinos en ese país sudamericano.
La idea de progreso que plantea Danilo, se fundamenta en la inversión para estimular la producción agrícola y el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas, de modo que los mas pobres se conviertan en productores, creadores de riqueza y consumidores, lo que crea un eficiente circulo de producción imparable de riqueza.
Medidas como estas, en un entorno internacional diferente, fueron implementadas por Joaquín Balaguer y sus gobiernos, especialmente con la promulgación de las leyes agrarias en 1972, el reparto de parcelas y creación de cooperativas agrícolas a través del Instituto Agrario Dominicano y la humanización de la vida de los campesinos con la construcción de escuelas, caminos vecinales, carreteras y una multiplicidad de obras que todavía perduran como muestra de su preocupación por los mas pobres.
Sin dudas, en Danilo hemos descubierto a un presidente con un plan que suma un profundo conocimiento de nuestra realidad, con la sensibilidad y provisión de respuestas desde el gobierno a las necesidades mas anheladas de nuestra población.
Un país de clases medias es la clave para la construcción de riqueza, no existe nada que inventar, es el circulo vicioso del progreso.

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