Chispas | EL ¨QUILLE¨ DEL CARDENAL - Chispas

Las declaraciones de ayer del Cardenal López Rodríguez, por fin aclararon, 21 días después, el porque de su ausencia en la misa de año nuevo, la cual contó con la presencia del presidente Danilo Medina y las principales autoridades de la nación.
Lo lógico hubiera sido, que si López Rodríguez estaba afectado de un estado gripal, fuera sustituido por uno de los sacerdotes conocidos y con jerarquía, sin embargo, sorpresivamente, la misa fue oficiada por un sacerdote desconocido.
Al parecer al jerarca de la iglesia católica le ¨soplaron´ que a la salida de la celebración católica, Danilo asistiría al acto de la los protestantes en el estadio olímpico, por lo que la ausencia fue un acto de protesta por la apertura del mandatario hacia otras denominaciones cristianas.
EZEQUIEL MOLINA EN LOS ALTARES

Desde niño, quien escribe, se acostumbró a escuchar los domingos en la tarde al pastor Ezequiel Molina y su programa ¨La Batalla de la Fé¨, ya que mi madre era una de sus fieles oyentes, aunque para la mayoría de los dominicanos ese nombre podría no significarle nada.
Ahora, la presencia del presidente de la República en la tradicional concentración de año nuevo de ese programa, sin dudas fue un gesto que demuestra el profundo conocimiento que tiene Danilo de nuestra sociedad, ya que abrió los brazos a una parte muy importante de nuestros ciudadanos que no practican el rito católico, y que hasta ese momento parecían ser tratados como dominicanos de segunda clase.
En la República Dominicana, como en gran parte del mundo cristiano, se ha producido un avance importante de los seguidores de la iglesia protestante en sus diferentes denominaciones y matices; se calcula que alrededor del 25% de los dominicanos y dominicana pertenecen a los evangélicos, con tendencia hacia el crecimiento.
Ya es imposible para cualquier gobierno dar la espalda a la existencia de iglesias diferentes a la Católica Apostólica y Romana, cuyos pastores incluso ya están siendo autorizados a oficiar matrimonios legalmente aceptados.
La forma en que se refirió al tema el Cardenal López Rodríguez, manifiesta la molestia que tiene por dentro: ¨dígale a Ezequiel Molina que se deje de boberías y que hable directamente con el presidente Danilo Medina sobre la eliminación del Concordato¨.
UN ESTADO LAICO 

La Constitución de la República Dominicana en diversos artículos es clara en que existe una separación entre las iglesias y el estado, siendo un derecho fundamental la libertad de creencias y la libertad de conciencia.
Artículo 39. Derecho a la Igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas, y gozan de los mismos derechos libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad,  nacionalidad, vínculos afiliares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal. 
Artículo 45. Libertad de conciencia y de cultos. El estado garantiza la libertad de conciencia y de cultos, con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres.
Estos dos artículos garantizan a cada dominicano y dominicana la pertenencia a la confesión religiosa que sea de su preferencia y lo que hizo nuestro presidente el pasado día de año nuevo, fue un reconocimiento a una parte de la sociedad, que no es de confesión católica y que merecen constitucionalmente el mismo trato que los creyentes en la fe católica.

EL CONCORDATO DEBE REVISARSE

El Concordato entre la Iglesia Católica y el gobierno dominicano, no es mas que un contrato que firmaron el Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina, en representación de la República y Monseñor Domenico Tardini representando a la Santa Sede, que data del año 1954.
Este acuerdo, otorga a la iglesia católica dominicana, toda una serie de privilegios económicos, de propiedad y exclusividad, que a nuestro juicio, no son compatibles con la Constitución vigente.
El artículo uno de este acuerdo entre estados, es una clara violación al principio de la separación entre el estado dominicano y la iglesia, cuando dice textualmente: ¨La religión Católica, Apostólica y Romana, sigue siendo la de la Nación Dominicana y gozará de los derechos y privilegios que le corresponden de acuerdo a la Ley Divina y el Derecho Canónico¨.
La sola existencia de esta declaración cuestiona el resto del contenido del documento, ya que, no corresponde a ninguna autoridad del estado dominicano el reconocer la existencia de una religión oficial, garantizando privilegios exclusivos  en una sociedad que, constitucionalmente, declara la libertad de creencias y de cultos, por lo tanto igualdad de trato para todos. 
Por racionalidad, antes de enojarse, el Cardenal López Rodríguez, como máxima figura de la iglesia católica dominicana, debería ser quien encabece el pedido de actualizar, renovar o anular un tratado entre gobiernos que va a cumplir 60 años de existencia y es una herencia de la dictadura de Trujillo.
Dentro de tantos escándalos que afectan la credibilidad de la iglesia dominicana en estos momentos, creemos sería lo mas saludable, antes que abrirse otro frente con Ezequiel Molina y los pastores evangélicos.

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