Chispas | EL FIN DEL CAPITALISMO COMO LO CONOCEMOS - Chispas

Feb_13_060Mientras en nuestro país nos afanamos en discutir las aspiraciones de muchísima gente a la presidencia de la República, en el mundo, el debate está centrado en definir hacia qué mundo nos dirigimos por los cambios tan profundos que se están produciendo de manera acelerada en la forma que interactuamos los seres humanos.

Hace un par de años tuvimos la oportunidad de leer el libro de Jeremy Rifkin ¨La Tercera Revolución Industrial¨, y ante el aceleramiento de la producción de bienes y servicios tecnológicos vinculados a internet, junto con la caída de los precios de los combustibles fósiles en los últimos meses, nos pareció interesante releerlo y compartir algunos se sus planteamientos con nuestros lectores.

La hipótesis de Rifkin es la transformación del capitalismo, sistema económico que ha primado durante más de 2 siglos, que entrará en competencia con lo que el llama la ¨economía colaborativa¨ y de ¨bienes compartidos¨, es decir, la producción de bienes y servicios donde el costo marginal, que es la base de la producción capitalista, sea igual a cero.

La revolución tecnológica ha transformado de tal manera las formas de producción, que por la rapidez con que se ponen ciertos bienes y servicios a disposición de los consumidores, el costo marginal de producirlos se acerca o ya es igual a cero.

La llamada ¨economía de bienes compartidos¨, que se produce ante nuestras narices, es una manera de intercambiar, prestar, alquilar y hasta regalar, por medio del uso de las tecnologías modernas de comunicación (internet, smartphones, tablets, redes sociales) acceso a bienes y servicios, donde el uso está por encima de la propiedad individual.

Algunos ejemplos: el sistema de compartir automóviles de UBER, una plataforma tecnológica que veremos muy pronto en nuestro país, donde cualquiera que posea un automóvil y un teléfono inteligente, puede transportar cobrando una tarifa donde mediará el pago electrónico, a otra persona que necesite transportarse dentro de la ciudad.

Esto ya está siendo usado y a su vez combatido por los sindicatos de taxistas, en muchas de las grandes ciudades del mundo, aunque se está imponiendo porque a nadie le pueden prohibir que lleve en su automóvil a quien quiera y al lugar que quiera. Este es el fin del negocio de los taxis como lo hemos conocido.

La ¨economía colaborativa¨ plantea que se pueden compartir las cosas que tenemos en vez de poseerlas para nuestro uso exclusivo, y esto produce ganancias para los que intervienen en las dos puntas del negocio.

Ahora, ¿por qué esto se produce en la industria de transporte, hotelera, de consumo, etc.? pues porque en nuestro mundo han confluido grandes cambios en las comunicaciones, el transporte y el uso de los combustibles.

Es decir, estamos viviendo según Rifkin, en lo que se llama la ¨tercera revolución industrial¨, donde la internet ha hecho confluir nuevas formas de transporte, logística, geolocalización, junto con la racionalidad en el consumo y producción de energías renovables.

Cuando en la historia de la humanidad confluyen cambios en el transporte, energía y métodos de comunicación, entonces los cambios son tan notables que se han tomado la forma de revoluciones a nivel industrial y de forma de vida de los seres humanos.

En la primera revolución industrial se unieron la invención de la maquina de vapor, el carbón como medio de producción de energía y las líneas de ferrocarril; el centro de su desarrollo: Inglaterra.

La segunda ocurrió cuando confluyeron la radio, el teléfono y la televisión como medio de comunicación; la electricidad y el motor de combustión interna con el uso de los combustibles fósiles baratos y abundantes, y el transporte rápido a largas distancias, provocó el desarrollo de la sociedad de consumo y los mercados globales.

Lo que está ocurriendo ahora con la internet, la comunicación interpersonal en tiempo real, el desarrollo de nuevas fuentes de energía y las posibilidades infinitas de uso de las redes creando comunidades al margen del control de los gobiernos y las empresas, es el inicio de una nueva era de transformaciones que cambiarán la fisonomía económica del mundo en que vivimos.

Se trata de una sociedad de sensores y controles, colectivos e individuales. Ya se encuentran instalados 14 mil millones se sensores electrónicos monitoreando campos de cultivo, estaciones de metro, rutas aéreas, consumo de electricidad en nuestras casas ubicados en teléfonos que llevamos en nuestros bolsillos y son capaces de ubicarnos en tiempo real para determinar lo que consumimos, los lugares que visitamos, lo que comemos, lo que hablamos y hasta donde y a qué hora dormimos.

Se calcula que para el 2030 existirán mas de 100 billones de sensores. Estaremos comunicados y emitiendo datos a una gran plataforma mundial así como compartiremos nuestros productos: automóviles, hogares (ya se alquilan las habitaciones que no usamos en una plataforma mundial), ropas y hasta los juguetes de nuestros hijos.

Parece que para ese mundo es que nos dirigimos, donde hasta nuestro medico personal podría estar a miles de kilómetros de donde nos encontremos, nos monitorizarán con sensores en nuestros teléfonos y la ropa que nos ponemos todos los días, y por medio de la internet nos darán las instrucciones y hasta las recetas para vivir una vida mas larga y sin mayores problemas.

Humberto Salazar

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