Chispas | EMPRESARIO O POLÍTICO: NUNCA LAS DOS COSAS - Chispas

La vida y el destino me llevaron a conocer, en circunstancias para mi muy difíciles, a ese excepcional ser humano que se llamó Miguel Cocco.
La pérdida electoral del 1996, me había llevado al convencimiento de que la política partidista no era para mi, y que debía seguir el camino que llevaba trazado en el desarrollo de mi profesión, que en ese momento marchaba en ascenso permanente.
Todo el esfuerzo de la facción mas joven y renovadora del PRSC, que había sido puesta al servicio de la candidatura de Jacinto Peynado, fue burlada por el líder histórico del partido, quien, con juramento y todo frente a la basílica de Higuey,  ni siquiera se dignó a ir a votar por el en la primera vuelta electoral.
El escenario de segunda vuelta obligaba a buscar hasta el último voto para vencer al PRD y a Peña Gómez, y esto hizo que se me pidiera participar en la campaña de un Leonel Fernandez, a quien no conocía personalmente.
Allí apareció Miguel Cocco, que en ese momento fungía de enlace con la gente del anillo palaciego de Balaguer, cuya fraternidad y buen trato me convenció de poner el conocimiento que tenía del partido, al servicio de la candidatura del Frente Patriótico Nacional.
De ese personaje, ya histórico, aprendí una advertencia que me ha machacado en muchas circunstancias: ¨Humberto, el que se dedica a la política no puede ser empresario. Un empresario trabaja para el lucro personal y de su familia, un político debe trabajar para el bien colectivo¨.

EL BIEN COMÚN CONTRA EL INTERÉS PERSONAL

En la democracia representativa, el gobierno se ejerce por delegación del poder soberano del pueblo. 
Los que  asuman esa responsabilidad deben entonces trabajar la comunidad, no para su beneficio personal.
Esta es la regla de oro del sistema democrático; el ejercicio del poder por representación para el bien común.
Los empresarios son parte del sistema capitalista y su actividad principal se centra en la adquisición de beneficios a partir de la gestión de sus empresas y negocios.
Por definición y objetivos, la actividad política y empresarial corren líneas paralelas hasta el infinito, ya que a mi juicio, son incompatibles.
No es posible hacer coincidir los intereses individuales del empresario, con el interés del bien común del político, sin que haya primero un renunciamiento a la condición de cada uno de ellos.
La misma formación académica de las dos profesiones establecen una diferencia abismal; la política pertenece al campo de las ciencias sociales y la administración pertenece a las ciencias empresariales.

EL CASO DEL PRÉSTAMO DE MIGUEL VARGAS

En la tarde de ayer, una de las facciones en que está dividido el Partido Rebulú-cionario Dominicano (PRD), dio a conocer en una rueda de prensa, la existencia de un préstamo otorgado al Ing. Miguel Vargas, actual presidente de ese partido, en el mes de diciembre del año 2011.
Según los documentos presentados, a la empresa que construía Mundo Mall, por el Consejo del Banco de Reservas le fueron prestados 15 millones de dólares con la garantía hipotecaria de los solares donde estaba ubicada dicha construcción (hoy Plaza Sambil), para servir de capital de trabajo para el desarrollo del proyecto.
Estos 15 millones de dólares serían devueltos en cuotas trimestrales en un plazo de 7 años y a una tasa del 9% de interés anual.
Cuando se analizan los documentos publicados, esto trata de una transacción comercial común y corriente, de las que de realizan cientos diariamente en la banca dominicana.
La garantía hipotecaria, es decir, el valor de los solares envueltos en la negociación, representan mas del 150% del monto del préstamo, por lo que, están mas que soportados los valores a desembolsar por el Reservas.
Hasta aquí, y cualquier ingeniero que se dedique a la construcción lo sabe, esta es una operación normal que no derivaría en cuestionamiento alguno si el receptor del préstamo no se llamara Miguel Octavio Vargas Maldonado.

AHORA EL BOCHINCHE

Pareciera que este es el primer paso para la conformación de un frente opositor encabezado por los disidentes del PRD, encabezados por Hipólito Mejía y otras figuras históricas de ese partido.
El cuestionamiento personal, que es la forma mas baja de hacer política, hará que este tema se debata en todos los medios de comunicación, y pronto hasta los que solo hemos tomado prestamos para un simple apartamento, seremos expertos en el tema del financiamiento de grandes proyectos.
Miguel Vargas, como otros muchos empresarios dominicanos, no entendió que dedicarse a la política partidista implicaba alejarse de sus actividades empresariales, ya que la línea que separa los intereses personales de los colectivos es tan delgada que fácilmente se confunden ambos espacios.
El préstamo es cuestión es, como dijimos, una transacción común, pero llamará a sospecha la fecha en que se produjo y el banco que lo otorgó, y no importarán las explicaciones y justificaciones, aceptables, lógicas y racionales que se den, el componente político prevalecerá sobre las razones empresariales.
La duda, la eterna duda, se proyectará sobre la relación comercial de Vargas y el Banco de Reservas en este préstamo en cuestión.
Simplemente es que los empresarios y los políticos  no entienden: zapatero a tus zapatos.
   


 

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