Chispas | ¿ESTAREMOS A LAS PUERTAS DEL DILUVIO? - Chispas

Dice la Biblia que cuando Adán y Eva violaron las ordenes de su Creador, en el sentido de no comer de la fruta del árbol de bien y del mal, una de las maldiciones con que fueron castigados los primeros dos miembros de la raza humana fue la siguiente:

¨Comerás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la misma tierra de donde fuiste sacado, porque polvo eres y el polvo te convertiras¨, Génesis capitulo 3, versículo 17.

En la República Dominicana hemos construido una religión nacional, sobre una base contraria a los designios del Señor, alguien se inventó un mandamiento diferente:

¨Te harás rico enganchándote a la membresía de un partido político, pero además de mostrar todo lo que tienes modo insultante para el resto de la población que se gana el pan con el sudor de su frente, también sacarás el pechito cuando alguien te acuse de que lo hiciste mal, porque este es el país del ná é ná y to e to¨.

Lo cierto es que si no comenzamos a poner ejemplo desde los partidos políticos,  de que la participación no es mas que una forma de servicio y contribución al colectivo, simplemente estamos cavando la tumba del sistema democrático dominicano, que no soportará por mucho tiempo el grado de exclusión a que se ha sometido a la mayoría de la población.

A nuestro entender lo primero que deberían hacer los que encabezan los paneles de los múltiples programas de opinión y entrevistas que existen en la radio y la televisión nacional, es preguntarle a los políticos a que han dedicado su vida y cual es su actividad productiva al margen de esa actividad.

Porque lo que lamentablemente hemos construido, en base al clientelismo y la corrupción, es una clase política parasitaria que no esta preparada intelectualmente para llevar las riendas de la nación, y mira en los cargos públicos su único medio de vida.

La queja que mas escucha cualquiera que sea miembro de un partido que haya estado o esté en el poder, es que ¨a mi no me han resuelto, y como no me resuelven yo ahora voy a trabajar por fulano o sutanejo¨, que si me va a resolver¨.

En este caso, el uso del verbo resolver se refiere a que no se le otorgó algún tipo de prebenda, botella, sueldo, empleo (nunca un trabajo), porque para eso es que sirve el Estado dominicano, ¨para resolver las necesidades económicas de todos los que toman una bandera o se colocan una gorra en una campaña electoral¨.

Y la verdad es, que en nuestro caso hemos buscado en muchos libros de teoría política, desde el clasicismo hasta los modernos, y en ningún lado hemos visto que este sea el objetivo de la ciencia social que inventaron los griegos, para gobernar la polis, hace ya varios siglos.

Estas reflexiones son las que nos vienen a la memoria, cuando vimos ayer la marcha de los trabajadores , que durante 20 y 30 años dejaron el sudor y la vida en los campos de lo que se llamó ¨la columna vertebral de nuestra economía¨, porque por muchos años fue la  industria azucarera fue la primera exportadora nacional.

Un grupo de ancianos marchando por las calles de la capital, reclamando pensiones de RD$5,000 y RD$ 10,000 pesos, las que no les servirán ni siquiera para comprar los medicamentos y ni se diga los alimentos para mantener una infra-existencia.

Mientras esto ocurre, un grupo de sinvergüenzas, que asumen la pose de defender el bien colectivo desde los aires acondicionado de sus oficinas pagadas por nuestros impuestos, gastando combustible pagado con lo que trabajamos todos y ni siquiera se sienten dignos de recorrer el país en vehículos de cuatro ruedas y prefieren los helicópteros, desde solo verán la miseria de nuestros campos de lejos y como si fueran dioses modernos; se endosan liquidaciones y pensiones multimillonarias con dos o tres años ostentando un  cargo publico, que ni siquiera se ganaron con el sudor de su frente, sino como parásitos de otros.

A esos, quienes nunca en su vida han tenido que dar un golpe para ¨ganarse el pan¨, queremos recordarles que la historia del Génesis no termina ahí,  que por lo mal que la raza humana se comportó, al final fueron arrasados por un diluvio universal donde solo Noé y su familia se salvaron.

 

Humberto Salazar

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