Chispas | LA ¨MAI¨ DEL PLAY - Chispas

Cuando éramos muchachos uno de los insultos que mas dolía y era causa de peleas, era la mención de nuestras madres en tono peyorativo y de desprecio.
Por ejemplo, para provocar los pleitos en el patio de recreo o a la salida de la escuela, los mas grandes ponían en el hombro de dos contendores un objeto y se decía: ¨esta es tu mamá y esta es la tuya¨, ¨a ver quien se la tumba primero¨, el resultado era siempre el pleito a puño para la algarabía de la muchachada.
Había una excepción,  lo que denominábamos ¨la mai del play¨;  el insulto a nuestra madre que se hacía por las discusiones en un juego de béisbol.
En medio de las emociones derivadas del partido y los diferendos entre bolas y strikes, outs o safes, se podía escuchar un ¨tu maldita madre¨, que era perdonado sin consecuencias a la finalización del juego.
Para evitar llevar las diferencias al extremo de romper relaciones entre la muchachada, se decía que estas peleas verbales debían quedarse en el ¨play¨, es decir en el terreno de juego.
De ahí que ¨mentarle la madre¨ a uno de nuestros amigos, era perdonado y olvidado porque se asumía producto de la emoción del  béisbol.

LA ¨MAI¨ EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

En la competencia electoral en la República Dominicana se repite lo que aprendimos cuando muchachos; los insultos, acusaciones, señalamientos, se suponían  perdonados y olvidados inmediatamente pasara la campaña electoral.
En un país como el nuestro, donde un candidato puede ganar unas elecciones hablando de ¨pichirríes¨, ¨perras de mamá Belica¨, untándose ¨romo¨ en la cabeza porque no ¨bebe¨, hablando de gansos en los jardines del palacio o despreciando las computadoras al definirlas como ¨cajas brutas¨,  una acusación repetida mil veces puede convertirse en verdad. 
Es mas, los políticos en nuestro país asumen como parte de su cotidianidad el recibir todo tipo de epítetos e insultos, sin fundamento en su gran mayoría, sin que reaccionen pidiendo las pruebas documentales ante las autoridades correspondientes.
Participar en la actividad política en el país es consustancial a que a usted lo acusen de:  ladrón, desfalcador, homosexual, bandido y cualquier otro adjetivo calificativo, que con tanta alegría usan los que, al carecer de argumentos y formación, utilizan el insulto fácil como arma política.

MARGARITA NO JUGÓ AL BEISBOL

Lo ocurrido en la pasada campaña electoral con nuestra actual Vicepresidenta, Margarita Cedeño de Fernández, demuestra que a pesar de que confiesa ser una fanática del Licey, ella no jugó al béisbol.
El grupo de Hipólito y compinches usó a un ¨comunicador¨ de segunda llamado Marcos Martínez,  para tratar de disminuir el impacto positivo que tuvo su presencia  como compañera de boleta del actual Presidente y entonces candidato Danilo Medina.
Para ello, que mejor que falsificar unos datos de un banco de Dinamarca, imagínense, quien va a ponerse a buscar certificaciones tan lejos, y con ello acusar a Margarita de poseer una cuenta en euros.
Se suponía, que como la costumbre hace ley, que ese invento calumnioso se iba a quedar como parte de la campaña sucia que se acostumbra a usar en el país contra todos los políticos.
El problema es, que Margarita como valor político, no surge del fango cenagoso que caracteriza esta actividad, antes bien, es representante de una nueva generación que asume la militancia como un servicio a la nación.
Y como las reglas eran diferentes a las que estábamos acostumbrados, pues ahora el ¨comunicador¨ Marcos Martínez, tiene que demostrar en los tribunales que sus acusaciones estaban sustentadas en documentos veraces y parece que eso no será posible.
Es decir, aquí no se aplicará lo de la ¨mai del play¨ en política.
Y no puede decir que Margarita no se lo advirtió:  le dijo en su momento claro y fuerte: ¨conmigo no¨.

MARCOS MARTÍNEZ: GRITANDO COMO GALLINA

Esta semana el señor Marcos Martínez se presentó como imputado de falsificación de los documentos que usó en la campaña electoral para hacer sus acusaciones, en un tribunal de Santiago.
El, que decía en el 2012, vamos a un juicio de fondo, eso lo determinará un tribunal, pues ahora le huye como ¨el diablo a la cruz¨ a conocer el fondo del proceso y evita que se determine la veracidad o no de sus acusaciones.
En una entrevista dada al noticiario Telenoticias a raíz de su denuncia, Marcos Martínez se llenaba la boca de decir que las lagrimas de la entonces candidata a la Vicepresidencia, eran una muestra de debilidad y falta de coraje.
Pareciera que un año y medio después, los papeles han cambiado, y el que grita como un ¨chivo azuano¨ dando muestras de ¨debilidad y falta de coraje¨, es Martínez, quien, ante la imposibilidad que tiene de presentar las pruebas documentales que sustentaban su acusación, utiliza todas las ¨chicanas¨ juridicas conocidas para prolongar el proceso en que esta envuelto.
En esa misma entrevista el señor Martínez dice textualmente: ¨yo me voy derechito si fui un difamador y falsifiqué documentos y me cojo los diez años. En la primera audiencia, ¡no, no no!, ¡no vamos a discutir aquí!, ¡metanme los diez años de una vez, y los cojo con gusto!¨.
Pues que demuestre con documentos que dijo la verdad cuando acusaba tan alegremente a nuestra Vicepresidenta, porque los primeros días de los diez años de que hablaba ya los cumplió en lo que pagaba la fianza que le fue impuesta como medida de coerción.
Parece que el señor Marcos Martínez, quien tuvo que ser cargado por los policías para ser llevado a la cárcel del Palacio de Justicia de Santiago, ¨cantó como gallo¨(cuando fue usado por el PPH) y ¨cacarea como gallina¨ ante la imposibilidad de demostrar con documentos sus alegres acusaciones.

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