Chispas | LA CRISIS DEL ROBERT REID CABRAL - Chispas

El Hospital Robert Reid Cabral, es el centro de salud infantil de referencia nacional, que concentra el personal humano de mayor experiencia y conocimiento dentro de esa especialidad en toda el área del Caribe.
Por décadas se ha distinguido por el interés de su personal, en la enseñanza e investigación, y por el desarrollo de esa especialidad dedicada al cuidado de los niños y adolescentes de las familias mas pobres del país.
Durante ocho años, del 2004 al 2008, ese hospital fue objeto de una gran inversión económica; se dio apertura a una moderna emergencia, área de cuidados intensivos, de enfermedades cardíacas, nuevos laboratorios, remodelación de las áreas de cirugía, equipos nuevos, espacios para la investigación y la docencia; en fin una transformación física ejemplo para todo el sector sanitario.
Hay que reconocer la participación entusiasta de la ex- Primera Dama de la República, Margarita Cedeño de Fernández, hoy Vicepresidenta, quien adoptó al hospital como el objeto de sus desvelos y muestra de amor a los niños dominicanos.
Todo esto apoyado por la colaboración entusiasta del personal del hospital encabezado por el Dr. Emilio Mena Castro, su director durante ocho años.
En una rueda de prensa, el Comité de Ayuda a la Gestión Hospitalaria, informó de la crítica situación en la que actualmente se encuentra ese centro de salud: deudas imposibles de cubrir, problemas de agua, de recolección de basura, laboratorios cerrados por falta de reactivos, escasez de medicamentos, gran cantidad de equipos dañados, en fin, lo usual en un espacio de alta complejidad, como lo es un hospital, sin recursos para sostener sus servicios.
La declaración de emergencia del Hospital Robert Reid Cabral, es un ejemplo de que es impostergable la implementación del cambio, del modelo de atención en salud disgregado que tenemos, a un modelo racional de atención sanitaria en la República Dominicana.
Nuestros hospitales se han ido transformando en espacios de atención diferenciados para pobres de primera y pobres de segunda: los que poseen un carnet del régimen subsidiado de la seguridad social, que les da derecho a recibir un servicio de salud con relativa calidad, son los de primera, el resto debe ir a los centros de salud con presupuesto histórico, que es sinónimo de servicios de mala calidad y en pésimas condiciones. 
Hospitales, como el Robert Reid Cabral, con un presupuesto histórico de siete millones de pesos mensuales, que no se corresponde con la complejidad de los procedimientos médicos que se realizan en su interior,  padecen de una crisis económica crónica, ante la impotencia de su dirección y personal de salud, que trata de realizar sus labores de forma eficiente.
La distorsión en el gasto sanitario de la República Dominicana es tal, que coexisten varios modelos de atención hospitalaria, a veces en el mismo espacio geográfico, el mejor ejemplo es la llamada Ciudad Sanitaria.
Todos los hospitales reciben fondos públicos, pero unos tienen aumento de presupuesto cada año y autorización para facturar a las aseguradoras, por lo que hacen alarde de ser ejemplo de buena administración y eficiencia, a estos, les huyen los mas pobres porque no pueden pagar.
Los demás, que son la mayoría, languidecen con presupuestos inmóviles desde hace muchos años, deben ofrecer atenciones en espacios hacinados y superpoblados, porque la red publica de referencia no existe como tal, y no están en capacidad de atender de forma eficiente a una población cada vez mas numerosa.
Lamentablemente, el Hospital Infantil Robert Reid Cabral pertenece a este grupo de ¨cenicientas¨ del sector salud, y por esto la emergencia y la crisis a que se enfrenta hoy en día, imposible de superar sin que se enfrente el problema de fondo.
Porque el problema es, que no se ha planteado con seriedad el cambio de modelo de atención individual en salud que ordena la Ley General de Salud y la Ley de Seguridad Social, esto haría a los hospitales auto-sostenibles por medio de un financiamiento mixto y convertiría estas crisis en parte del pasado.
Mientras no asumamos este reto como país, en el sector salud seguiremos ¨sembrando en el mar y arando en el viento¨.

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