Chispas | LA CRISIS DEL ROBERT REID ES SINTOMA DE UN GRAVE PROBLEMA - Chispas

Los efectos causados por la información que dio cuenta de la muerte de 11 niños en el Hospital Robert Reid Cabral el pasado fin de semana, han sido tan devastadores en el ánimo público que el mismo Presidente de la República, Danilo Medina, hizo saber su indignación, al tiempo que designaba una comisión para investigar lo ocurrido.

En el caso de quien escribe, para nada es una sorpresa lo ocurrido porque venimos advirtiendo desde hace bastante tiempo la imposibilidad de seguir manteniendo el sector sanitario del país, congelado en los acuerdos provisionales logrados en el año 2007 para poner en vigencia el plan básico de salud de la seguridad social sin que lleguemos a una crisis en la prestación de los servicios hospitalarios.

Desde nuestra atalaya en la Comisión de Reforma, hemos sido odiosos y mal vistos, por lo reiterativo de nuestro planteamiento de que resulta imposible avanzar en un sector donde existen tantos intereses económicos, sin tomar decisiones que afecten a unos cuantos, pero beneficien a la mayoría del pueblo que requiere servicios de salud de calidad.

Porque el sector salud de la República Dominicana, aunque es una de las cenicientas en el presupuesto publico, realmente representa una cifra que va del 7 al 9 % de nuestro PIB, cuando hacemos un agregado aproximado de todo el gasto anual en servicios sanitarios.

Esto resulta de la suma de los aportes que se hacen por la seguridad social, RD$67,000.00 millones en el año 2013, lo que se consigna en el presupuesto nacional RD$ 53,000.00 millones este año y el gasto de bolsillo mas alto de la región que se entrega de parte del 45% de la población que no cuenta con un seguro y los enormes co-pagos que afectan a los asegurados.

Tres grupos claramente han resultado beneficiados de la fragmentación en que se desenvuelve el sector y la puesta en vigencia de un plan básico de salud recortado:

Primero, muchos de los funcionarios y aspirantes a funcionarios del sector oficial, a quienes parece convenirles la no aplicación de la reforma y la separación de funciones del Ministerio de Salud como ordena la ley 42-01, si esto no fuera así, la ley que crea la Red Publica de Servicios de Salud, no durmiera el sueño eterno en el escritorio de la Comisión de Salud del Senado de la República, no importando la intervención del mismo Presidente Medina y el Ministro de la Presidencia Gustavo Montalvo para que se apruebe prontamente.

Segundo, nunca mas el sector privado que provee servicios de salud a través de una red de clínicas no supervisadas por nadie en el país ha ganado mas dinero en tan corto tiempo.
De un 7% de la población que estaba asegurada en el año 2004, hemos llegado al 55%, es decir, alrededor de 6 millones de dominicanos cuentan con un seguro médico y lo usan sin control, pero además aportando un co-pago muchas veces abusivo, tanto a los profesionales que los atienden como por pruebas diagnosticas y de laboratorio.

Y tercero, el personal que atiende al 45% de la población que no tiene seguro, alrededor de 5 millones de personas; pues en los hospitales públicos, desde los policías y guardianes que cuidan la entradas a las emergencias, pasando por los que asignan las camas, los que venden comida, los médicos que contratan pacientes para llevarlos a sus clínicas privadas y también los que cobran su dinero en los llamados hospitales auto-gestionados.

Aplicar la reforma profunda que necesita el sector salud afectará a todos estos sectores que obtienen jugosas ganancias por la no existencia de la regulación y control de parte del organismo del Estado designado para esos fines, el Ministerio de Salud Pública.

La República Dominicana debe ser uno de los pocos países del mundo donde un Ministro de Salud tenga que ocuparse hasta de enviar una cápsula de antibiótico a una unidad de atención primaria en un lugar apartado de la frontera, mientras no ejerce el rol rector que le asigna en su rol de Organismo Regulador.

Entonces, lo ocurrido en el Hospital Robert Reid Cabral en el fin de semana, no es mas que un síntoma de una enfermedad estructural que afecta en forma crónica a todo el sistema sanitario dominicano, un hospital de referencia nacional como este no puede estar dedicado a dar consultas de primer nivel de atención y al uso intensivo de sus instalaciones en temas que podrían resolverse en su lugar de origen, para garantizar el mantenimiento y cuidado de los equipos de alta tecnología con que fue provisto hace muy pocos años.

No nos llamemos a engaños, mientras no se tomen las decisiones políticas que garanticen la reforma del sector, de acuerdo a un plan que está ampliamente estudiado y debatido, a sabiendas de que se afectarán intereses económicos particulares de los menos, en beneficio de la mayoría, seguiremos cojeando en una política social centrada solamente en la educación, olvidándonos que la salud es el primer derecho de los seres humanos.

Humberto Salazar

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