Chispas | LA FIEBRE NO ESTÁ EN LA ¨CHIKUNGUNYA¨ - Chispas

Los mas de 60 mil enfermos, en un corto periodo de tiempo, infectados con el virus de la Chikungunya, ha desnudado los graves problemas de organización y uso eficiente de los recursos, que aquejan a nuestro sistema de salud tanto a nivel público como privado.
Lo que comenzó hace varios meses como anuncios que causaban risa, por el nombre extraño de la enfermedad, se ha convertido en casi histeria colectiva, lo que provocó la intervención del Presidente de la República, Danilo Medina, quien ordenó una movilización nacional, anunciada para este fin de semana, para eliminar los criaderos de los mosquitos que expanden la epidemia.
Hablamos de que el liderazgo nacional, representado en la figura del Presidente de la República, es quien tiene que ponerse al frente de las acciones para detener la expansión del virus, por la falta de respuesta del sistema de salud ante la epidemia.
Uno de los refranes que mas se acercan a la idiosincrasia de los dominicanos, es el que dice que:  ¨ponemos candado después que nos róban¨.
En nuestro país estamos acostumbrados a actuar de forma reactiva ante un hecho consumado, cuando lo racional sería tomar medidas pro-activas.
La Chikungunya es una enfermedad social, su expansión está condicionada a la existencia de criaderos de los mosquitos que son el vector para la transmisión a los seres humanos. Está claro entonces, que sabemos lo que provoca la enfermedad y conocemos las medidas preventivas que habría que tomar para disminuir su impacto en la población.
Pero además, estos mosquitos son los mismos que causan el dengue, enfermedad endémica que afecta a miles de dominicanos en la época de lluvias cada año.
La lógica nos indica entonces, que si hubiéramos tomado acciones de prevención contra el dengue, que causó mas de 100 muertos el pasado año, el impacto del virus de la Chikungunya hubiera sido insignificante, como lo ha sido en otros países del área que tienen nuestra misma condición geográfica.
En el caso del dengue y la Chikungunya se aplicaría el refrán que dice: ¨Si no es Juan es Juana¨, porque aunque no se hubiera presentado el nuevo virus, de todas maneras debimos trabajar para eliminar los criaderos de mosquitos, pues era seguro la aparición de brotes de dengue en estos meses del año.
Mientras en la República Dominicana no entendamos que es urgente la reorganización de todo nuestro sistema sanitario para adecuarlo al modelo planteado en la Ley General de Salud, que ya cumplió 13 largos años, seguiremos trabajando para lo inmediato olvidándonos de lo estratégico.
El Ministerio de Salud Pública, según la ley, debe dedicarse exclusivamente a la producción social de salud, es decir, la regulación, prevención y supervisión, entre otras funciones, de todo el sistema.
De modo tal, que la prevención de enfermedades transmisibles, como es el caso de la Chikungunya y el dengue, sea su tarea primaria y motivo de trabajo diario, lo que evitaría la intervención de un Presidente de la República y de miles de empleados públicos en una labor de un día, que debería hacerse cada día y todo el año, en cada hogar dominicano.
La rápida expansión del virus de la Chikungunya, que pareciera ser inmanejable en estos momentos, no es mas que un síntoma de la enfermedad crónica que afecta a todo nuestro desorganizado sistema sanitario.
En este caso particular, la fiebre no esta en el virus, y demos gracias a Dios que tiene muy baja mortalidad y sus síntomas se resuelven con un medicamento barato y abundante, como el acetaminofén, puede ser que con otras amenazas sanitarias que avanzan en el mundo, no tengamos tanta suerte.

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