Chispas | LA LEY DE PARTIDOS: TODOS A UNA - Chispas

La muerte de un enviado de los Reyes Católicos en el pueblo de Fuente Ovejuna es el tema de la obra mas conocida de Lope de Vega.
Ante los abusos cometidos por el Comendador del Rey, quien era la principal autoridad en el sistema feudal, los vasallos se ponen de acuerdo para matarlo y posteriormente piden el envío de un juez para explicar sus razones.
Una pregunta se repite incesantemente en la trama. 
El juez: ¨¿Quién mató al Comendador?¨, el pueblo: ¨Fuente Ovejuna Señor¨;  el juez: ¨¿Quién es Fuente Ovejuna?¨ , el pueblo: ¨Todos a una Señor¨.
Al final los reyes le dan la razón al pueblo, y como fue un crimen colectivo, cometido como acción de rebeldía contra la tiranía, se asume como un acto de justicia.
LA OLIGARQUÍA PARTIDARIA
La existencia de partidos sin practica democrática interna, es la herencia de un sistema político, que tuvo que ser tutelar por el atraso institucional que padecíamos en 1961.
La práctica política alrededor de caudillos,  formó un dirigencia partidaria cuyo ascenso estuvo determinado por la cercanía al circulo intimo de los líderes, y en algunos casos por el ejercicio de funciones públicas.
En nuestros partidos, lo importante no era la formación política, la discusión interna para llegar a consensos o la construcción de una cultura democrática; sino el analfabetismo, el atraso y la dádiva para la compra de conciencias.
Por esto las llamadas cúpulas, se han constituido en oligarquías partidarias y parasitarias, espacios donde se reparten los privilegios, se repiten los mismos nombres que impiden la renovación necesaria de esas instituciones.

EL ENGAÑO DE LAS CUPULAS

Para subsistir y mantener los privilegios que otorga la pertenecía al circulo de poder creado alrededor de las cúpulas, lo que ha hecho esta oligarquía, que existe tanto en el PLD, PRD como PRSC; es inflar los organismos de dirección a su máxima expresión.
Vimos recientemente como el PLD aumentó su comité central a mas de 600 miembros y el comité político, al que se le endilga el mote de ¨poderoso¨, ya va por 35, mas amplio que la dirección política del Partido Comunista Chino.
Eso si, antes de eso se aseguraron los que estaban, de mantenerse en sus puestos, de modo que se diluya en el número la renovación dirigencial.
Ni hablar del PRD con una matrícula de 2, 500 personas en su comité ejecutivo nacional; mas de 350 en su comisión política; una multitud de vicepresidentes (50), otra cantidad de vicesecretarios; es decir vamos a ponerlos a todos que es lo mismo que no poner a nadie.
Y lo del PRSC parece un chiste, aparte de que los mismos nombres se garantizan los puestos de dirección, participando en la comisión organizadora de las convenciones, aumentan la dirección de un partido, que ya es pequeño, de modo tal, que esté lleno de caciques aunque no tengan indios.
Los subimos a todos a organismos infuncionales y nos quedamos con el poder de decisión unos cuántos; es la máxima sobre la que discurre la vida interna de nuestras organizaciones políticas.

¿QUIÉNES MATARON LA DEMOCRACIA?

Si seguimos así, la República Dominicana entera dentro de poco tiempo se preguntará quién mató la democracia.
Un sistema de partidos donde no se practica la democracia interna y las decisiones son alineadas a favor de grupos o personalidades;  no puede parir dirigentes con mentalidad democrática.
Si asumimos que los partidos políticos son el vehículo de expresión de la voluntad popular, entonces deben tener una practica interna que garantice la participación democrática, para que esto se refleje en sus actuaciones cuando lleguen al gobierno.
No es posible seguir pidiéndole ¨peras al olmo¨, los partidos políticos sin practica democrática interna no fortalecen los sistemas democráticos, al contrario, los debilitan.
Es una necesidad imperiosa hacer lo que nunca se ha hecho, discutiendo y aprobando la ley de partidos políticos, un reclamo que recordó ayer el presidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario.
Y como la parábola de Jesús a quien se le ha otorgado mas, es mas responsable, así que es al Partido de la Liberación Dominicana, con su mayoría congresional, a quien le corresponde el puntapié inicial.

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