Chispas | LA LEY DEL TALIÓN - Chispas

Talión no es un personaje histórico, ni es el apellido de nadie; es un antiguo principio jurídico por medio del cual, la justicia se aplica provocando en el culpable de la infracción un daño parecido al que causó.
Es decir; si usted es culpable de matar a alguien, a usted se le aplica la pena de muerte: si usted le saca el ojo a alguien, esa persona tiene el derecho por la ley del Talión, a sacarle uno de sus ojos.
Esto podría parecer algo salvaje, sin embargo en el mundo antiguo era una forma de evitar venganzas desproporcionadas ante hechos delictivos cometidos en las sociedades con un sistema judicial organizado.
Es decir, este principio jurídico, antes que ser atraso, significó un avance importante del ordenamiento legal ya que evitaba matanzas indiscriminadas y guerras entre familias por algún hecho de sangre.
La mala fama de esta ley viene de una expresión de Jesús en el evangelio de Mateo capítulo 5 versículo 28, que dice: ¨Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo no resistáis al que es malo, antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra¨.

¿QUE CASTIGO MERECEN?

A un individuo llamado Darys, que reside en un pueblo pequeño llamado Las Matas de Farfán, lo condenan a cinco años de prisión por trafico de drogas y es recluído en la cárcel pública de San Juan de la Magüana.
A la mitad de su condena, dos años y medio, se somete el caso a los jueces para decidir libertad condicional por buena conducta en la cárcel, la cual es otorgada y el nombrado vuelve a la calle.
Después de dos semanas en libertad se asocia con Richard y Yeury,  dos maleantes igual que el primero,  para asaltar y quitarle un arma, que porta con permiso legal, al ganadero Nelson Montero Tapia de 60 años de edad.
Los tres malhechores se ubican en un camino por donde debe pasar Nelson, y aprovechando que uno de ellos lo conoce, lo detienen cuando volvía de su finca en una motocicleta, con su hijo Fabier Montero, de 6 años de edad en la parte trasera.
Al detenerse se le abalanzan, lo desarman y con la pistola lo matan de un balazo en la cabeza,  dejando el cuerpo  abandonado en el camino y huyendo del lugar de los hechos.

EL TRABAJO QUEDÓ INCOMPLETO

Cuando huyen llevándose la pistola y la motocicleta de la víctima, se olvidan del niño de 6 años de edad  al cual dejan vivo dejan vivo y abandonado en el camino junto al cadáver de su padre asesinado. 
Ya lejos, piensan en el niño y la posibilidad que tienen de que este los identifique cuando se investigue la muerte y entonces se dirigen al paraje Cola Mateo lugar donde se encuentra Fabier.
Deciden tomar al niño, y con un cordón de zapatos proceden a ahorcarlo, quitándole la vida y lanzando su cadáver al río Cola Mateo, dirigiéndose entonces hacia Las Matas de Farfán.
Ya en esa localidad, son detenidos con la motocicleta robada y en posesión del arma homicida, siendo sometidos a la justicia y esperando hoy las medidas de coerción correspondientes.
Lo que acabamos de describir no es la trama de una novela, ni producto de nuestra imaginación, ocurrió en la comunidad de Las Matas de Farfán y los acusados son: Daris Reyes Zarzuela de 31 años de edad, quien fue liberado hace 15 días por buena conducta en la cárcel, Richard Yunior Pérez Lebrón de 19 años y Yeury Valenzuela Méndez de 22 años.

¿QUE CASTIGO MERECEN ESTOS DELINCUENTES?

Después de narrados estos hechos, quizás deberíamos ponernos en el lugar de los familiares cercanos de Nelson y su hijito Fabier. 
¿Qué tipo de condena exigiríamos para tres individuos que le quitan la vida a dos seres humanos sin ningún tipo de remordimiento y con una planificación que raya en la inhumanidad?
Si Nelson y Fabier no fueran dos desconocidos y hubiéramos convivido con ellos, comiendo en la misma mesa, participando de sus cumpleaños, interactuando diariamente; ¿como nos sentiríamos si uno de las llamadas organizaciones de los derechos humanos protesta, si por una casualidad se le aplicara la ley de fuga a estos asesinos, como en la época de Trujillo?
¿Apoyaríamos que se les aplicara la ley del Talión, ´ojo por ojo y diente por diente¨, si fuéramos dolientes de Nelson y Fabier?
¿Qué pensaríamos de la llamada justicia dominicana si a cualquiera de esos tres delincuentes por un tecnicismo legal, como en el caso de Francina, se le pone en libertad?
Y peor aún, ¿qué haríamos si nos encontramos en la calle con un individuo que fue capaz de matar con un cordón de zapatos a nuestro hijo de 6 años de edad?
Se lo dejo a la conciencia de cada uno de ustedes. 
En este caso entiendo perfectamente a los países que mantienen la pena de muerte dentro de su normativa legal, y aplican ¨ojo por ojo y diente por diente¨, con la presencia de los familiares de las víctimas.

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