Chispas | LA RED PUBLICA DE SALUD: HACER LO QUE NADIE HA HECHO - Chispas

En el día de ayer el Presidente de la República, Danilo Medina, cuando firmó el decreto que separa las funciones del Ministerio de Salud Pública en provisión individual y colectiva, tomó la decisión mas trascendente y valiente que Presidente alguno haya asumido para la transformación estructural del sector sanitario dominicano.

Porque cuando se promulgaron las leyes que crean el Sistema Dominicano de Seguridad Social y la Ley General de Salud en el año 2001, se abrió el espacio para que todos, sector público y privado, nos abocáramos a una revolución estructural que garantizara la universalidad y garantía de servicios de calidad a toda la población.

De esto se trata la reforma tan resistida por todos los médicos enganchados a políticos que han ocupado los cargos mas altos del sector, una mejoría sustancial de la calidad de vida de los dominicanos a través de la provisión y regulación del área, que junto con la educación, son el paradigma de la política social de cualquier gobierno.

El decreto 370-14 rubricado por nuestro Presidente pasará a la historia de la República como la decisión más importante que haya tomado mandatario alguno para la transformación de un sector que pedía a gritos el cumplimiento de las leyes de reforma, y que nadie, por las presiones derivadas de los grandes intereses económicos y políticos que intervienen en el área, se había atrevido a tomar.

En el caso nuestro, que hemos sido testigos de excepción por la posición pública que ocupamos desde hace seis años, conocemos de primera mano las amarguras que tuvimos que soportar por los que intentaron evitar esa firma, y por eso, saludamos la valentía de Danilo Medina, que demostró que su compromiso es con el país por encima de los intereses particulares o partidarios.

La desconcentración de los servicios de atención a las personas, que es lo que dicta el decreto 370-01, pone en manos de un organismo provisional, hasta que se apruebe la ley que cursa en el Congreso todo el sistema hospitales y unidades de atención primaria, que tendrá que ser organizado en redes regionales, incluyendo redes de laboratorios, diagnóstico por imágenes, servicios de traslado de pacientes, etc.

Esto significa que la responsabilidad de esos centros pasa del nivel central del Ministerio de Salud Pública, al nivel local y regional, por lo que el cumplimiento de los indicadores de calidad de atención médica será de la incumbencia de las direcciones regionales organizadas a través de la dirección nacional de la Red de Servicios Públicos de Salud.

Se acabó entonces el desorden en el nombramiento de personal no necesario y de acuerdo a los intereses de los políticos locales en los hospitales. Cada región tendrá que dar cuenta de hasta el último centavo que se le entregue en mejorar la calidad de los centros de salud a su cargo, la politiquería y falta de profesionalidad con que se ha manejado el sector pasa a un segundo plano, porque por primera vez cada gestor será juzgado por sus resultados y si no los da, simplemente tendrá que irse para su casa.

Pero además, el Ministerio de Salud pasa a jugar el papel normativo y regulador que le asigna la ley, la función de rectoría, tan minimizada y resistida por todos los ministros que han ocupado el sillón del vetusto edificio de la avenida San Cristóbal de la capital, es la más importante de todas, por cuanto le da a esa institución la facultad de ser el control de los servicios de salud en la red privada, que hasta ahora anda como ¨chivos sin ley¨, y de la nueva red pública.

También, este Ministerio tendrá que ocuparse de la más importante de las tareas: evitar que los dominicanos nos enfermemos con las distintas epidemias que cíclicamente nos acechan.

Se acabaron entonces los operativos para combatir el dengue, la chikungunya, la leptospirosis y todas las demás enfermedades infecto contagiosas que nos afectan, ya que el Ministerio de Salud tendrá como una de sus funciones principales la producción social de salud, y por lo tanto tendrá que implementar políticas permanentes de prevención.

Ahora, todo este proceso necesitaba la renovación el liderazgo del sector, y por esto el nombramiento de la Doctora Altagracia Guzmán como nueva Ministra de Salud, completa el ciclo que necesitábamos como país, para relanzar el gran proyecto de transformación sanitaria que planteó la reforma hace más de 13 años.

Este es solo el inicio de la solución, el camino a recorrer será largo y lleno de obstáculos, para nosotros, que ya habíamos perdido la esperanza de que se produjeran los cambios del sector sanitario tan necesarios y esperados, las decisiones del Presidente Medina en el día de ayer, nos dan un hálito de esperanza y nos empujan a seguir realizando un mayor esfuerzo.

Por esto alabamos la valentía de Danilo, conocemos lo difícil que es para una persona que no pertenece al sector salud, sobreponerse a todas las voces que presionaban para que esta medida no se tomara, pero por fin alguien se atrevió a ¨hacer lo que nunca se había hecho¨ para mejorar la salud integral de los dominicanos: comprometerse con la Reforma y aplicación completa de las leyes promulgadas en el 2001.

Humberto Salazar

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