Chispas | LEONEL: LA FUERZA DE UN LIDERAZGO - Chispas

El liderazgo es uno de los misterios de la naturaleza humana, ya que es difícil de explicar, como una persona posee la capacidad natural de convencer a otros, muchas veces con gestos, acciones, sin tener que decir una palabra, y hacer que compartan sus ideas.
Porque la acción diaria de un líder, es exactamente esa: comunicar a una serie de personas sus ideas, las cuáles se integrarán al mundo emocional conformado por esas palabras o acciones, lo que se transformará en una fuerza cohesionada y construirá un colectivo coherente, que podrá ejecutar acciones para lograr una serie de objetivos vinculados a la idea original.
Entonces por definición, un líder no es un jefe, porque la relación construida entre los integrantes del grupo es diferente.
Donde existe un jefe, la relación se caracteriza por la subordinación del grupo a la voluntad de quien ejerce la jefatura, es decir, es totalmente vertical, en cambio, el liderazgo es primariamente horizontal.

LO QUE DISTINGUE A LOS LÍDERES

Lo primero que habría que observar es que el liderazgo no es fruto de la voluntad de una persona y ni siquiera es algo que se puede aprender en una escuela o universidad, mas bien es un don inherente a ciertos individuos que podrían, en caso de ejercerlo, perfeccionarlo con la practica.
Un líder debe saber comunicar sus ideas y estar en capacidad de discutirlas y cambiar sus conclusiones si le demuestran que la vía escogida no es la correcta.
Es decir, el tipo de comunicación es bi-direccional, no da órdenes, a pesar de que se haga lo que piensa, hace participar al grupo de las decisiones.
Es el líder quien establece las metas a alcanzar, los métodos que se usarán para lograrlas y quienes participarán en una acción previamente planificada para llegar al destino planeado.
Un líder abrirá las puertas a la formación de nuevos aspirantes a ser líderes, ya que conoce sus debilidades y fortalezas y sabe que es su responsabilidad garantizar la continuidad del proyecto de largo plazo acometido por el grupo.
Y entre otras muchas cualidades, el líder tiene carisma, que es la capacidad de atraer personas, caerles bien o mal, tener seguidores incondicionales y adversarios irracionales, desarrollando una capacidad extrema para la tolerancia y oídos sordos a las loas y alabanzas desmedidas.

LIDERAZGO VERSUS CAUDILLISMO

Desde su fundación la República Dominicana ha estado acostumbrada a seguir caudillos, porque su atraso en términos de desarrollo político y económico, impidió el desarrollo de liderazgos con las características antes mencionadas.
El caudillo, al contrario del líder, ejerce un poder vertical sobre grupos de población, los cuáles depositan en el toda su voluntad de decisión política.
El fenómeno del caudillismo es un derivado del absolutismo, donde un militar o civil, pero con apoyo de las fuerzas armadas, es el receptor único de las esperanzas de mejoría de una parte importante de la población, y ejerce el poder otorgado de un modo unipersonal, muy parecido a la forma en que gobernaba la monarquía.
América Latina en su conjunto ha estado gobernada por caudillos desde las guerras de independencia y en el caso de España, Italia y Alemania en la década de los 30, tanto Franco, Hitler como Mussolini, se corresponden con el perfil de este tipo de gobernante.
En nuestro pais, el paradigma del caudillismo lo constituyó Trujillo, que no fue mas que la suma, corregida y aumentada, de todos los que le precedieron y de muchos que lo sucedieron.

¿QUÉ ES LEONEL ENTONCES?

Con el despliegue que se produjo por la visita de Leonel Fernández al Palacio Nacional, donde se reunió con su amigo, compañero de partido y Presidente actual Danilo Medina, se reforzó el concepto que muchos manejamos, en el sentido de que es el liderazgo de Leonel el eje conductor de la política dominicana en este inicio del siglo XXI.
Uno de los grandes errores del análisis político en la República Dominicana, ha sido el tratar de utilizar los instrumentos teóricos con que se juzgaba la era de los últimos caudillos: Balaguer, Bosch y Peña Gómez, para llegar a conclusiones sobre la relación con el poder que tiene Leonel.
Es que Leonel no es, ni será nunca un caudillo, pues por formación y practica posee todas las características que distinguen a los liderazgos modernos.
Carisma, horizontalidad en el tratamiento de los temas, sentido de la oportunidad, capacidad de convencer racionalmente a los grupos que le siguen, apertura a nuevas ideas, hacer sentir participes a los integrantes del grupo en las decisiones importantes, capacidad retórica para establecer una relación horizontal no subordinada y todo esto forma parte natural de su personalidad.
Como todo líder moderno, conoce sus fortalezas y debilidades, de eso creemos que habla, cuando hace el símil del viento que empujaba los barcos que surcaban a vela los mares, y lo que tendrá que ser su decisión frente a las próximas elecciones.
Los que lo conocemos, sabemos que no posee las ansias de poder que caracteriza a los caudillos y tomará el camino que mas convenga, no a sus intereses personales, sino a la nación dominicana.
La paciencia y sentido de la oportunidad es el don de los inteligentes y, muchos lo podrían acusar de cualquier cosa, pero nadie duda del compromiso que, siendo o no Presidente, tiene Leonel Fernández con el país y las futuras generaciones, lo ha demostrado con creces.

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