Chispas | ¡¡¡¡LOS MEDICOS PENSIONADOS SE MUEREN DE HAMBRE!!!! - Chispas

Para los médicos de mi generación escuchar a los que nos enseñaron la profesión en las aulas universitarias, reclamar un pequeño aumento a sus míseras pensiones, es lo mismo que si estuvieran en la calle nuestros padres, pidiendo al gobierno que les permitieran vivir un poco mas y con algo de dignidad.
Eso fue lo que ocurrió en el día de ayer, cuando un grupo de médicos pensionados del Ministerio de Salud Pública, realizó un rueda de prensa en el local del Colegio Médico Dominicano, exigiendo que se les cumpla con el aumento prometido, de un 10% en pensiones que van de RD$5 mil a RD$15 mil pesos, lo que todos sabemos no les puede alcanzar ni para cubrir el costo de los medicamentos que deben usar para tener una vida decente.
Hablamos de una profesión, que cuando se ejerce exclusivamente en el sector público, necesita una enorme vocación, ya que en los pasillos, consultorios y quirófanos de los centros de salud del gobierno, se viven momentos de agustia y desesperación, ya que el NH, es decir NO HAY, es el pan nuestro de cada día en la lucha por salvar la vida de los pacientes pobres del país.
Imaginemonos lo que debe sentir un ser humano, que se graduó de médico hace mas de treinta años, que dejó su vida profesional tratando de salvar las de otros, cuando al final de sus días no es digno de tener ingresos que le permitan el primero de los derechos de cada ser humano: comer decentemente tres veces al día.
Recordamos perfectamente cuando ingresamos por concurso al Hospital Salvador Gautier, como jefe del departamento de anestesiólogia cardíaca; recién llegábamos de nuestro entrenamiento en el exterior y con toda la ilusión del mundo nos unimos al equipo del Doctor Hernán Cruz y Julio Cesar Barnett, entre otros, con el objetivo de desarrollar la cirugía de corazón en la República Dominicana.
Muy pronto, en mi caso, tiramos la toalla, ante las precariedades, falta de apoyo, insumos adecuados, personal mal remunerado y desganado, y eso, que ejercíamos en el hospital mas grande y mejor equipado del Instituto Dominicano de Seguros Sociales.
La mayoría emigramos, unos al exterior, como el caso de Hernán Cruz arropado y empujado por la mediocridad del medio y otros al sector privado, como en el caso nuestro, que bajo el padrinazgo del Doctor Ivanhoe Báez Comme, padre del la cirugía plástica dominicana, nos fuimos a ejercer a la clínica mas grande de cirugía estética del país.
Hoy en día, cuando nos encontramos con genios de la medicina como el Doctor Federico Lavandier, que dedicó toda su vida al estudio y enseñanza a los médicos mas jóvenes en ese mismo hospital donde estuvimos hace mas de 25 años, lo vemos vegetar en medio de las precariedades que recibe como pago por su dedicación al sector público.
Pero los que no tuvieron nuestra suerte, visión o destino, tómelo usted por el lado que mas le guste, los vemos hoy ancianos, pobres y desvalidos, rogando al gobierno, que esperamos resuelva esa situación y cumpla con la promesa que hizo el año pasado, pidiendo para comer y comprar los medicamentos que los van a mantener con vida.
Esto está ocurriendo en un país donde un grupo de rufianes se reparte mas de RD$180 millones de pesos de un banco que vendió su cartera por estar técnicamente descapitalizado y, hasta ahora, no hemos visto a la Superintendencia de Pensiones ni a la Superintendencia de Bancos actuar en consecuencia.
Es decir, irse a una institución publica por tres o cuatro años, pre-validos de su condición de ¨políticos¨, profesión que permite en el país robárselo todo sin consecuencias y sin aportar nada a la sociedad, ubicar RD$106 millones de pesos ingresados como patrimonio de un banco, hacerse un préstamo no reembolsable (un regalo), aumentar con dinero publico la bolsa que asaltarán y después repartírselo como regalo de navidad en diciembre del 2013, es una gracia en un país donde ¨ná e ná y tó e to¨.
Y el barbaro que realizó este ¨milagro de los panes y los peces¨, dice que ¨es mas serio que todo el mundo¨, cuando todavía lo están esperando para que concluya con la construcción de la carretera cruce de Matayaya-Comendador, por la que ha cobrado en todos los gobiernos desde el año 1993.
El contraste es muy evidente, los profesores de que son parte de la historia de la medicina dominicana, que dejaron la suela de sus zapatos en los pasillos de los centros públicos de salud del país, que dieron su vida útil intentando salvar las de otros, no tienen derecho a una pensión digna que les permita comer y medicarse.
Mientras tanto, un vago que nunca en su vida ha ¨dado un golpe¨, que dice sentirse protegido por un compadrazgo que no sabíamos que existía, cuya profesión es jugarlo todo en una gallera los sábados, se reparte con sus compinches sumas millonarias, las cuales, según se dice, van directo en una trasferencia a un banco ubicado en la ciudad de Panamá.
Menos mal que algunos médicos nos salimos de esa trampa temprano y nos fuimos al sector privado, porque sino, lo que nos dan son ganas de echarnos gasolina y cual ¨bonzo¨ budista, auto-inmolarnos en protesta frente a la puerta principal del Palacio Nacional, porque después de todo a nuestros profesores pensionados, se les niega el derecho a vivir, mientras otros se reparten alegre y públicamente lo que es de todos.

Humberto Salazar

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