Chispas | ¿QUÉ NOS PASA COMO SOCIEDAD? - Chispas

Varios hechos ocurridos durante esta semana retratan de cuerpo entero la crisis social, institucional y cultural por la que transita la República Dominicana, lo que nos debería obligar a hacer un alto, mirar a nuestro alrededor y preguntarnos que podemos hacer para revertir un camino que cada día nos acerca un poco mas al despeñadero.

CRISIS SOCIAL

Nos desayunamos hoy con la noticia, de que presuntamente un abogado pagó dos veces para matar a la señora Suleika Guzmán, con quien, según la policía, había tenido relaciones sentimentales que terminaron en malos términos.
Los sicarios, como se denominaba en la antigua Roma a los asesinos a sueldo que mataban con la ¨sica¨ o pequeño puñal, se han puesto de moda en las calles de nuestro país y pareciera que a nadie le importa el avance del crimen organizado.
Quizás nos sentiremos afectados cuando cada uno de nosotros piense que cualquiera le puede poner precio a nuestra cabeza, y tengamos que ir, como ocurre en muchos otros países de América Latina, los ricos y sus familiares en autos blindados, y el resto de los mortales trabajar y recogernos a la caída del sol.
Porque solo hay que pensar en nivel de impunidad y locura en que se desenvuelve esta sociedad, cuando una persona, contrata a dos sicarios para que maten a una señora, y al equivocarse de víctima, renueva el contrato para matar a la persona correcta.
En el interregno, entre un crimen y otro, pasaron 20 días, es decir, el contratante tenía la seguridad de que el primer crimen realizado había sobrepasado la capacidad de investigación de la Policía Nacional.
El hecho agravante de este caso, es que quien planifica y realiza los pagos a los asesinos a sueldo, es un abogado de los tribunales de la República, que imaginamos conoce muy bien como funciona el sistema judicial, y de alguna manera se siente todopoderoso frente a lo que llaman, el largo brazo de la justicia.
CRISIS CULTURAL

El informe que da el Ministerio de Cultura sobre el gasto que realizaron los mas de un millón de personas que visitaron la Feria del Libro de este año, muestra claramente que vivimos en un país que prefiere llenarse el estomago, antes que el cerebro.
Según estos datos, el consumo en bebidas y comidas durante el tiempo que se mantuvo abierta la Feria, sobrepasó casi tres veces lo que vendieron los libreros, a pesar de los bajos precios a que se ofrecían los libros.
Si alguien quiere evaluar el nivel de alfabetización que tiene nuestra sociedad, solo tiene que leer los comentarios que se hacen en los medios digitales a las noticias y artículos.
Una persona que lee, en términos generales, fija las palabras en su cerebro y al escribirlas comete ninguna o muy pocas faltas de ortografía, porque simplemente copia lo que ya tiene en su memoria.
Si examinamos con detenimiento lo que se escribe en estas redes, llagaremos a la triste conclusión de que vivimos en un país donde abundan los analfabetos funcionales, los maleducados, los que insultan porque no tienen argumentos ni ideas para debatir un tema, en fin, una sociedad de iletrados en pleno siglo XXI.
Entonces, para nada nos sorprende que los productos mas vendidos en la Feria del Libro de la República Dominicana, sean los que sirven para llenar el estomago, con el problema de que el estomago se vacía cada cierto tiempo, mientras lo que usted pone en su cerebro le dura para siempre.

CRISIS INSTITUCIONAL

Lo que está ocurriendo con la Fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, es digno de ser analizado desde el punto de vista de la salud mental.
En nuestro caso, nos hemos quedado anonadados cuando escuchamos la grabación de lo ocurrido en audiencia frente a la Jueza Cristo Cristo, y el comportamiento, a todas luces inadecuado, para una persona que suponemos, por su profesión, debe tener la temperancia suficiente para saber la imagen que debe proyectar.
Hacer de un Tribunal un escenario de discusión al nivel de un patio o colmadón, deja mucho que decir de quien actúa de esa manera, por mas que pueda o no tener la razón.
Señalar directamente a una profesional de su mismo nivel, que está ejerciendo una función prevalida por la ley y la Constitución de la República, con epítetos, acusaciones, gritos, malcriadezas y otras extravagancias simplemente da una idea de los niveles que ha alcanzado nuestro sistema judicial.
Y si ademas de eso, los temas de la fiscalía del Distrito Nacional se conocen y discuten en Twitter y Facebook, medios que también son citados por la señora fiscal dentro de sus argumentos, entonces estamos frente de una falta de seriedad en el ejercicio de la representación de la sociedad que raya en lo patológico.
Mientras escuchaba el gallinero en que se convirtió la sala de ese Tribunal, recordaba un refrán que aprendí hace muchos años: ¨Dime de lo que te jactas y te diré de lo que careces¨.

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