Chispas | REPUBLIQUE DOMINICAINE DU HAITÍ 2030 - Chispas

Saint Domingue, septiembre 22 del 2030.

Sangrientos enfrentamientos se repitieron entre las etnias que comparten la capital de la Repúblique Dominicaine du Haití, cuando un grupo de personas trataron de impedir a los cascos azules de las Naciones Unidas, el levantamiento de un cadáver de un nacional descendiente de la etnia haitiana, que fue muerto en circunstancias no aclaradas en la isla Hispaniola.
La víctima cuyo nombre se desconoce, hasta el momento, fue muerto de un disparo por un hispano hablante, en medio de una discusión por una deuda de juego en un barrio marginado de este país del Caribe, azotado desde hace diez años por la violencia entre grupos armados representantes de las dos facciones étnicas en que se divide la población.
La Hispaniola fue sometida al fideicomiso de parte de las Naciones Unidas, después que se declarara una emergencia humanitaria hace varios años al ser acusada la antigua República Dominicana, de ser un país xenófobo y racista, que perseguía por el color de su piel a los habitantes de lo que era la República de Haití.
Hay que recordar la invasión ordenada por el gobierno de los Estados Unidos y Canadá, para separar los bandos enfrentados en diversas ciudades de la parte este de la isla, cuando estallaron enfrentamientos en los barrios marginados que habitaban los haitianos, los cuales provocaron miles de muertos, de dominicanos y haitianos, en ese país caribeño.
Informes de prensa hablan de que los cascos azules de las Naciones Unidas fueron recibidos a tiros, pedradas y botellazos de parte de los franco-parlantes, cuando intentaron ingresar a un barrio antiguamente llamado 27 de febrero, resultando algunos de ellos heridos en la refriega lo que provocó la reacción inmediata de los descendientes de los hispano-parlantes, quienes desoyendo las voces de advertencia, respondieron quemando las casuchas de todo el barrio, pidiendo a gritos que sus habitantes se marcharan a la parte oeste de la isla.
Cientos de hombres, mujeres y niños se enfrentaron en los empobrecidos callejones de esta ciudad, repitiendo episodios que se han presentado en forma periódica, desde que se produjo la unificación de los dos países en que se dividía la isla hasta hace pocos años.
La comunidad internacional ha tenido que prolongar su presencia militar, para hacer cumplir el mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó la creación de esta nueva nación, por las denuncias de parte de Estados Unidos, Canadá, Francia y Haití, de que se estaban creando campos de exterminio a donde se enviaban a las personas de color negro, las cuales desaparecían misteriosamente.
Sin embargo, la reacción de los ex dominicanos, hoy dominico-haitianos, consistió en tratar de desalojar por medio de la fuerza a los migrantes de la parte oeste de la isla que había ido obteniendo espacios en los órganos de gobierno de la antigua República Dominicana, gracias a una ley de naturalización que facilitó su conversión en dominicanos hace ya 16 años.
Lo que degeneró en episodios de violencia como los que se produjeron a raíz de la muerte del franco-parlante en uno de los sectores mas pobres y poblados del país.
Los enfrentamientos de este fin de semana, han dejado una cantidad indeterminada de muertos, ya que en gran parte de este territorio, quienes imponen su ley son las bandas armadas sin control, por lo que la ola de violencia se trasladó a gran parte de esta golpeada nación.
El presidente dominico-haitiano, Jean Pierre Cagarzón, llamó a la calma a la población en el idioma que habla la mayoría, el patois, siendo traducida su alocución en tiempo real a través de los canales de difusión de la televisora estatal que tiene su sede en Port-au- Prince, la antigua capital de lo que fue la República de Haití.
Las Naciones Unidas están planeando el envío de mas tropas cascos azules para guardar el orden y evitar que estos hechos degeneren en una nueva guerra civil, que destruya lo poco que queda de lo que era la economía mas pujante en el área del Caribe hace unos años, y que lamentablemente fue destruida por la invasión internacional, en busca de los campos de extermino denunciados en el Consejo de Seguridad de la ONU, los cuáles nunca fueron encontrados.
Seguiremos informando de la evolución de estos hechos, aunque debemos advertir de los peligros que afrontan los medios de comunicación que están cubriendo estos los acontecimientos, ya que algunos periodistas fueron heridos en el cumplimiento de su deber, con el agravante de que los franco-parlantes se reían y burlaban de sus heridas y su dolor, por ser parte de la etnia hispano-parlante.

Esta es una historia de ficción, como ya lo han descubierto, pero después de lo que ocurrió en el barrio 27 de febrero el pasado sábado, cuando los haitianos que viven en la zona se rebelaron contra las autoridades policiales en medio de disparos, piedras y botellas, que hirieron incluso a varios miembros de los medios que cubrían estos hechos, y al día de hoy nadie ha dispuesto un operativo de desalojo y envío al otro lado de la frontera a todos los que participaron en esos hechos, bien podría ser el país que estamos construyendo para nuestros hijos e hijas, nietos y nietas.
Es el resultado de tantos traidores que están vendiendo la Patria al poder extranjero por un ¨plato de lentejas¨.
¨Mientras no se castigue a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos seremos víctimas de sus maquinaciones¨ Juan Pablo Duarte.

Humberto Salazar

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