Chispas | SE HUNDIRÁ LA ISLA - Chispas

Lo que ocurrió ayer en Washington con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, fue lo que ya sabíamos; sus enviados al país ya habían dicho en una rueda de prensa hace varios meses, cual era su posición frente al tema de los haitianos que aspiran a convertirse en dominicanos por la presión internacional.
Lo que si es una frescura, un atrevimiento, una repetición de las políticas intervencionistas de los Estados Unidos de América, es el burdo intento de trazar pautas a una nación soberana como la República Dominicana, para la que los criterios de nacionalidad están íntimamente relacionados con su supervivencia como nación.
La cuasi orden que da la CIDH al gobierno dominicano, no solo es inaceptable desde el punto de vista de la decencia y el guardar las formas, también lo es, que nuestro país tenga una participación en ese tipo de reuniones, donde ya conocemos cuales serán las conclusiones y que han sido rechazadas por diversos países de América Latina.
No sabemos porque los dominicanos tenemos que soportar las frescuras de este grupo de interventores, que debajo de la sotana de la defensa de los derechos humanos, intentan, desconociendo nuestra historia y nuestra realidad, imponer el criterio de nacionalidad que entienden ellos es el correcto, no el que decidimos los dominicanos.

UN GUIÓN ESCRITO EN WASHINGTON

Dejémonos de excusas y andar como el avestruz escondiendo la cabeza debajo de la fierra para hacernos los desentendidos; todo lo que ocurre con el tema de los haitianos, es un guión escrito en Washington hace muchos años, que se aceleró después del terremoto que afectó a Puerto Principe en el año 2010.
Los diferentes gobiernos de los Estados Unidos, tan culpables como Francia de lo que ocurre en Haití, intentan hacer que los 11 millones de nacionales haitianos que están mirando hacia la Florida, volteen las caras y miren, como la solución a sus problemas, a la parte este de la isla: la República Dominicana.
Después de la torpeza en que incurrió Bill Clinton y su gobierno en 1994, cuando invadió militarmente a Haití para imponer una democracia, sin antes construir un estado, los norteamericanos han ido dando tumbos con una política errónea, que les ha hecho llegar a la conclusión de que no hay salida para ese país que no pase por el nuestro.
En esos años, pedían oficialmente que se permitiera instalar 20 campos de refugiados en nuestro territorio, a lo que se negó el Presidente Joaquín Balaguer, lo que trajo como consecuencia, la amenaza de intervención a raíz de la crisis post electoral del año 1994 y la reforma Constitucional con efecto retroactivo que se aprobó ese mismo año.
Posterior a esto, han estimulado la invasión silenciosa de nuestro país de parte de oleadas de haitianos, construido una sociedad civil con financiamiento para organizaciones fantasmas, pagado periódicos digitales y todo un ejercito de comunicadores con fondos del gobierno estadounidense.
Dirigieron los proyectos del USAID hacia temas que dieran vigencia a la visión de isla única e indivisible (malaria, VIH, cólera), hasta enviaron al ex Presidente Carter a dar un donativo en Dajabón, para un proyecto en contra de la malaria en la ¨Isla Hispaniola¨; entidad jurídica que no existe.
Lo de ayer en la CIDH, no es mas que otra página del guión escrito en el Departamento de Estado y que tiene como objetivo abrir las puertas a la nacionalización de 600 mil haitianos ilegales que habitan nuestro territorio, lo que les daría una  participación como iguales en nuestros procesos de electorales y sería, en la práctica, el último paso para la fusión de la isla.

A WALLY LE HICIERON UN ¨VOLADO¨

Los que nos sentamos a leer con paciencia y calma los wikileaks de Julian Assange, pudimos ver claramente, como las diferentes agencias del gobierno de Estados Unidos, chocan en sus acciones aunque tengan los mismos objetivos.
Eso fue lo que pensamos en el dia de ayer cuando vimos al Embajador de los Estados Unidos correr hacia el Palacio Nacional a entrevistarse con el Presidente Danilo Medina, a raíz de lo que había ocurrido el dia anterior con Juliana Deguis en el Aeropuerto de Las Américas.
La misión consular norteamericana en el país, tiene canales de comunicación en Washington diferentes a los de la Embajada, aunque ambos pertenezcan al Departamento de Estado, quien administrativamente es el responsable de la relaciones internacionales de Estados Unidos.
Lo que ocurrió con una visa otorgada en un papel en blanco, sin que mediara un documento de identidad y donde se otorgaba una nacionalidad que no podía ser comprobada con un acta de nacimiento, fue una orden directa desde el país del norte.
Todo formaba parte de la fase previa a la reunión de la CIDH y es casi seguro que Mr. Brewster, quien no es un diplomático de carrera, ni siquiera fue informado de lo que iba a ocurrir.
Nos imaginamos también, que esa situación debía ser explicada ante las autoridades dominicanas, especialmente el Presidente Danilo Medina, pues lo ocurrido es algo inédito y fuera de las normas de otorgamiento de un visado.
Hablamos de que se otorgó una visa de entrada a los Estados Unidos a una persona que no tiene ningún documento que la identifique y peor aún, el cónsul, que es el notario de la embajada, otorga la nacionalidad dominicana a una desconocida.
Mejor ejemplo de cuáles son las verdaderas intenciones  que estos hechos recientes no existen, parece que al Embajador Estadounidense le hicieron un ¨volado¨ y le pasaron por encima.

SI SABEMOS EL GUIÓN, ACTÚEMOS EN CONSECUENCIA

SI este este es el guión diseñado por el Departamento de Estado del gobierno de Barack Obama para revolver el tema haitiano, pues deberíamos tomar nuestras medidas hasta que los vientos cambien de dirección.
Mientras Obama deporta mas de 2 millones de inmigrantes desde el territorio de la Unión Americana, alaba nuestra eficiencia en impedir los viajes de ilegales haitianos hacia Puerto Rico y paga con dólares la campaña interna y externa en contra de la República Dominicana; nosotros nos hacemos la ilusión de que alguna resolución de la CIDH, manejada por los Estados Unidos, será a nuestro favor.
Una solución podría ser el permitir que las embarcaciones que cruzan por el Canal de la Mona fueran protegidas por la Armada Dominicana, eso si, protegiéndoles sus derechos humanos; antes que detenerlas podríamos proveerlas de comida, ropa limpia, brújulas y todo tipo de instrumentos de navegación que les permita llegar llenas de haitianos a las costas puertorriqueñas.
A todos y cada uno de esos haitianos, les pondríamos en el bolsillo un papel en blanco igual que le le dieron a Juliana, para que al llegar le sellen la visa de inmigrante y ni en eso tengan que gastar los norteamericanos.
Florecería una industria de transporte marítimo, tan importante para un país insular como el nuestro, y resolveríamos un problema que trae de cabeza a la administración de Obama.
Esta podría ser la mejor solución al problema, porque la que quieren ellos, la reunificación soñada y ejecutada por Jean Pierre Boyer en 1822, sería el hundimiento de la isla.




 

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