Chispas | UN ¨GALLERO¨ NO PUEDE SER BANQUERO - Chispas

Había una vez un banco de propiedad estatal cuya misión era ser soporte financiero de segundo piso para la vivienda. 
Por años las asociaciones de ahorro y préstamos tenían ese instrumento para capitalizarse y otorgar financiamiento a constructores y adquirentes.
Pero en el país de ¨Macondo¨, totalmente imaginario, cual gatos barcinos, algunos políticos echaron el ojo a lo que suponían era un botín que podía satisfacer sus ambiciones de dinero, que al final era la única razón de sus desvelos.
Se dice, que se desvivían por asumir el control de lo que creían era un premio que merecían, por las enormes contribuciones que habían hecho al progreso de la nación y porque, después de todo, quiénes sino ellos, que nunca en su vida habían hecho otra cosa que vagar alrededor del poder, podían graduarse al vapor de banqueros solo con un decreto.

PRIMERO FUÉ EL PELOTERO

La mala suerte del banco comenzó cuando, con la voracidad que lo caracteriza, el jefe de los peloteros se quiso enganchar a banquero.
Es probable que haya recibido un curso intensivo cuando vivía en Italia, quizás con Roberto Calvi el del Banco Ambrosiano, que murió colgado en el Puente de Londres.
Cambió de chaqueta, como un agente libre cualquiera, saltando del barco blanco hacia el morado, en medio del naufragio del año 2004.
Ya el escenario lo había estudiado: ¨lo que quiero es el banco de la Lope de Vega¨ , se dijo brillandole los ojos de la avaricia, 
¨Ir a ejercer de jefe de una institución bancaria sin pasar por GO pero cobrando los 200 del juego aquel¨, pensó el pelotero.
Y manos a la obra, consigue el decreto que lo nombra banquero;  proyectos van y proyectos vienen, todos con pérdidas y muy sospechosos, hasta que de tanto sacar y no entrar, lo lleva en poco tiempo al borde de la ruina teniendo que ser sacado casi a punta de pistola. 
Eso si, antes de irse decidió ¨jubilarse¨ a cuenta del pobre banquito, medio millón de sueldo de por vida, seguro medico internacional, vehículos, choferes, privilegios y prebendas; todo como premio por su larga historia de servicios patrióticos, desde la Guardia Universitaria hasta el banco de que hablamos.

HUYAN QUE LLEGÓ EL ¨GALLERO¨

La historia no termina ahí, uña y carne como siempre han sido el pelotero y el gallero, parece que el jubilado le informó que dejaba algo del botín bancario.
¨Cambio la presidencia de una entelequia por la gerencia de un banco¨;  gritó el gallero desde un rincón oscuro, ya saben, la manía de los tramposos de siempre estar en las sombras.
Después de ¨chupar¨ hasta hartarse los ¨fonditos¨ del partido aquel, y dejarlo pidiendo y rogando que le redondearan para seguir jugando a lo grande en el Coliseo Gallístico, decidió también graduarse de banquero al vapor.
Rogando y llorando miseria detrás de un presidente que no ayudó a poner, consiguió cambiar una franquicia quebrada por un banco con fondos y ¨a correr se ha dicho¨ pensó y actuó, se declaró mas banquero que los de Citibank.
Se encerró huyendo de los políticos: ¨soy banquero,no político; gritaba hasta mas no poder.
De lo poco que quedaba ya no queda nada, entre juegos y juergas se fueron fondos, dineros propios y ajenos; quedan los muebles porque no caben en las jeepetas y no los aceptan como parte de pago de las apuestas de gallos.
Entre la pata de los gallos, espuelas y picos, en cuatro años se ha ido casi hasta el edificio del pobre banco.
¨¿A donde lo mando para que no haga tanto daño?¨ pensaba y cavilaba el nuevo presidente.
Pues, como no sabe donde enviarlo, porque su voracidad ¨billeteril¨ es incontrolable,  decidió conseguirle de nuevo la franquicia, para que desde allí siga nutriendo los fondos de sus amigos millonarios y termine de sepultar lo que queda del gallo que fue y ya nunca será.

NO ES COINCIDENCIA, ES ¨A POTA¨

Esta historia, ficticia por supuesto, podría ocurrir en un país donde ¨ná e ná y tó e tó¨, lamentablemente se parece mucho a la realidad .
Ahora entendemos porque ¨el viejo sabio¨ fundador de la franquicia, no usó ni al pelotero, ni al gallero, en posiciones de responsabilidad de sus gobiernos.
También porque se quejaban y acusaban a ese ¨viejo¨, de ser un malagradecido y que no les pagaba por los servicios, que según ellos, hacían para ayudarlo a conservar el poder, lo que ocurre es que era ¨viejo pero no pendejo¨.
Moraleja: los que huían despavoridos por los pasillos oscuros del Palacio Nacional en la época del PPH, como pareja feliz buscando prebendas, no es posible que hayan sido puestos al frente de un banco sin saber manejar ni una banca de apuestas.
P.D. Esta historia es fruto de mi imaginación, cualquier parecido con la realidad no es coincidencia, es ¨a pota¨.

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