Chispas | UN CALIFATO EN EL SIGLO XXI - Chispas

Los países occidentales miran con incredulidad y temor lo que está ocurriendo en parte del territorio de Siria e Irak, con la fundación de parte de grupos extremistas islámicos de lo que llaman un califato, que ya ha sido enfrentado por por los aviones de combate de los Estados Unidos.
El grupo del Estado Islámico de Irak y el Levante, mas conocido por sus siglas en inglés como ISIS, ha llamado al mundo musulmán a jurar lealtad al nuevo califa Abu Bakr al Bagdhadi, quien ha fungido como cabeza de los extremistas y declaró el territorio que dominan como un califato.
El califa es el sucesor de Mahoma en la tradición islámica y el califato el territorio donde gobierna bajo la ley islámica, las extríctas normas que dejó escritas el profeta a raíz de su muerte en el año 632 d.c.
En el complicado mapa político de esta parte del mundo, la consolidación de este grupo de extremistas y el desafío que representan para Estados Unidos y Europa, ha provocado que occidente busque alianzas, inimaginables hasta hace poco, de los países árabes para destruir esta nueva amenaza.
Incluso ya se habla de acercamientos entre el ¨Gran Satán¨, como han llamado diferentes gobiernos iraníes a los Estados Unidos, y los líderes chiítas de ese país, para enfrentar al ISIS, que es el enemigo común.
El Islam se dividió en dos grandes grupos desde hace varios siglos, por las diferencias en cuanto al orden sucesoral del profeta, que no señaló a nadie, con el problema de que el Islam, además de una religión, crea una forma de gobierno vinculada a la practica espiritual, incluidas en la ¨sharia¨ o ley islámica de estricto cumplimiento por los fieles fundamentalistas.
Los sunitas, que es la rama que siguen los integristas del ISIS, creen que el poder sucesoral del profeta fue dado al califa Abu Bakr, un cercano ayudante de Mahoma, y los chiítas sostienen que fue traspasado por linea de sangre a su sobrino Ali.
La dinastia que gobierna Arabia Saudita, es sunita al igual que el nuevo califa, sin embargo es seguro que no reconocerá este nuevo estado islámico, ni lo apoyará, pues los sauditas no quieren competencia en la importancia que tienen al poseer dentro de su territorio las ciudades de La Meca y Medina, los lugares santos del Islam.
Mientras los chiítas que gobiernan Irán, buscan una alianza con occidente, incluido los Estados Unidos, para enfrentar a sus enemigos que dicen haber creado un califato y reclaman para si la lealtad de los musulmanes del mundo.
Ademas de lo complicada de la situación, los extremistas del ISIS, han nutrido sus filas de combatientes provenientes de los países europeos y usan las redes sociales como su principal vehículo de propaganda.
En internet es publicada la destrucción de artefactos de guerra de las tropas irakíes y los ataques a los intereses económicos de los Estados Unidos en los territorios que han ido ocupando, incluyendo los ricos territorios donde se encuentran las instalaciones petroleras de la ciudad de Mosul.
Fue un ciudadano del Reino Unido el verdugo del periodista estadounidense James Foley, de quien se publicó un video en las redes sociales la semana pasada, donde se condenaba a la decapitación.
La persona vestida de negro, que actúa como propiciados de la acción, habla un perfecto inglés con acento británico y como si fuera una película pensada para propaganda del ISIS, ni siquiera se visualiza el acto de ejecución del rehén, para evitar que la crueldad del acto impida la difusión viral de las imágenes por las redes sociales.
Los combatientes del ISIS, usan armas modernas, se desplazan en vehículos y se promocionan a través de los medios de comunicación de la era digital, mientras intentan implantar un califato y reglas de vida como suponen existían en la época de Mahoma en el siglo VI de nuestra era.
Dentro del territorio que dominan, esta prohibido el uso de cigarrillos y alcohol, no hay libertad de reunión, excepto en los rezos de los viernes en las mezquitas; se aplica la ley islámica que manda a cortar la mano a los ladrones, las mujeres tienen prohibido salir a la calles, excepto que sea una necesidad imperiosa y justificada y todos tienen que rezar cinco veces al día postrados en dirección a La Meca.
Ademas está prohibido tener creencias religiosas diferentes y se persigue y se mata a las minorías cristianas, excepto que hagan profesión de fe en el Islam.
Todo esto es consecuencia de lo ocurrido en Irak en el 2003, cuando la invasión norteamericana, rompió el precario equilibrio que había establecido Saddam Hussein en ese país, de mayoría chiíta, pero gobernado por la minoría sunita, de la cual era parte el dictador, que discriminaba y reprimía cualquier intento de rebelión de parte de los chiítas.
A la salida de las tropas de los Estados Unidos hace tres años, los sunitas habían perdido gran parte de su influencia, ya que al ser minoría, las elecciones por el método democrático garantizaron el poder a los partidos chiítas.
Esto mantiene viva la guerra civil en Irak, donde un gobierno encabezado por un chiíta, es enfrentado por los terroristas del ISIS, quienes, al ser sunitas, consideran que es su deber combatirlos por ser disidentes del verdadero y único Islam que ellos dicen representar.
Las repercusiones de la creación del califato en la frontera entre Siria e Irak, podría provocar la desaparición de las fronteras que se crearon en la región, que fueron un dibujo hecho a medida por occidente a partir del final de la primera y segunda guerra mundial.
En Siria, que padece una guerra civil desde hace tres años, el régimen de Bashar al Assad, se convierte de enemigo en aliado de occidente, ya que los extremistas sunitas del ISIS combaten como también a los aleuitas, que es otro desprendimiento del Islam, al cual pertenece el clan que gobierna ese país.
Rusia también se ve amenazada por el avance de los terroristas islámicos del ISIS, ya que coinciden con los sunitas que tratan de instaurar un gobierno religioso fundamentalista en Chechenia y que han provocado actos sangrientos de terrorismo en Moscú.
Tanto la Unión Europea como los Estados Unidos, han reforzado las medidas contra la amenaza de realización de actos terroristas en sus territorios, porque existen pruebas de que hay mas de 500 combatientes del ISIS, bien entrenados en tácticas militares, que podrían volver a occidente en cualquier momento, ya que son ciudadanos de estos países.
Y en el dia de ayer, la prensa internacional hablaba del reforzamiento de la seguridad del Papa Francisco, cabeza de la Iglesia Católica, por informaciones que dan cuenta de que existe una amenaza de los radicales islámicos para realizar un atentado contra su vida.
Lo cierto es, que la creación de un califato en pleno siglo XXI, que pretende implantar normas de convivencia anteriores a la edad media, podría borrar las fronteras que estudiamos en nuestros libros de geografía política.

Humberto Salazar

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