Chispas | UNA TELENOVELA A LA FRANCESA - Chispas

EL PROTAGONISTA

Francois Hollande,  Presidente de Francia.
Sale del Palacio de gobierno en forma clandestina, al timón de una moto de las que denominamos pasolas, ataviado con un casco protector e integrándose como un ciudadano mas al transito de París.
El mismo Presidente llega a un edificio ubicado a solo dos cuadras del Eliseo, que es como se llama la sede el gobierno francés, parquea su motocicleta y penetra al edificio situado en la calle Du Cirque número 20, como un ciudadano cualquiera.
En uno de los apartamentos lo está esperando una actriz, quien es su amante clandestina, con quien el presidente se queda toda la noche y al otro día se pone su casco, sube a su motor y se dirige nuevamente a sus oficinas ejecutivas.
Hasta aquí es solo un episodio de los requiebros amorosos de un político, que como el socialista Hollande, ganó las elecciones prometiéndole al pueblo de Francia cambiar la imagen de disipación que proyectaba su antecesor Nicolás Sarkozy.

LA TRAICIONADA

Valerie Triewieler, Primera Dama de Francia.
Segunda esposa de Hollande, periodista de profesión, quien es acusada de haber roto el matrimonio de Hollande por lo que tiene un amplio rechazo del pueblo francés.
Esta, ya ha dado muestras de independencia e histrionismo, cuando en unas elecciones apoyó públicamente al contrincante de Segolene Royal, quien fue la primera esposa del Presidente Francés; lo que fue interpretado como una acción de celos incontrolables.
Inmediatamente salió publicada la información de los amoríos presidenciales y las escapadas al apartamento de la calle Du Cirque, ingresó a una clínica, bajo los cuidados de un siquiatra, quien le diagnosticó un problema depresivo.
La ¨tristeza profunda¨ de la señora Triewieler, tratada con una cura de sueño por los médicos, se dice es una pantalla porque está planificando en la tranquilidad de su habitación, su venganza contra el Presidente.
Este capítulo de la trama todavía está sin concluir, pero conociendo las reacciones anteriores de la ahora paciente, no parece que le espera nada bueno a Hollande, a quien le podrían sacar todos los trapitos al sol.

LA TRAIDORA

Julie Gayet, atriz y madre de seis hijos.
Este personaje estuvo casada con otro actor de Córcega, Michel Ferraci, quien fue condenado a 18 meses de cárcel por su relación con la banda mafiosa Brisa del Mar, con base en su tierra natal.
Después de su divorcio, se relacionó con Francois Masini, un delincuente que fue asesinado a balazos en mayo del pasado año, en lo que fue un aparente ajuste de cuentas en la isla de Córcega.
Esta señora,  ocupaba el apartamento visitado en forma clandestina por el presidente de Francia, que a su vez se dice es propiedad de la misma banda con que estuvo relacionado y por lo que fue condenado su primer marido.
Es decir, existe alrededor de la actriz Gayet, toda una enredadera de relaciones con integrantes del crimen organizado.

LA TRAMA

Para rematar toda esta trama que es digna de un guión de telenovela mexicana, Hollande vive con Valerie Treirwieler sin casarse, es decir en concubinato; esta sigue ejerciendo su profesión de periodista y será un hueso duro de roer, si es que el despecho la lleva al camino de la venganza.
En realidad, en Francia no existe el estatus de Primera Dama, pero la situación es peor, cuando lo que tiene su Presidente es una compañera sentimental y no una esposa legalizada por el matrimonio.
Lo cierto es, que habrá que alquilar balcones para ser testigos de los pleitos públicos de la pareja presidencial francesa, si es que Valerie se decide a cobrarle su falta a Francois.

LOS ASUNTOS PRIVADOS SE TRATAN EN PRIVADO

En una rueda de prensa, convocada para rendir un informe sobre la economía de su país; Hollande fue cuestionado acerca del affaire sacado a la luz publica por el semanario Closer, la respuesta es digna de un novato: ¨los asuntos privados se tratan en privado¨.
En el caso de las figuras publicas, sobretodo los políticos, que son servidores del pueblo que los vota, esto no es así.
Los que ejercen la actividad política deben entender que sus vidas privadas serán expuestas al público, y que esto es parte de la profesión que escogieron.
Todavia en la República Dominicana no llegamos a los cuestionamientos que hacen las sociedades desarrolladas al comportamiento de sus líderes, aunque estamos seguros que poco a poco esto será parte de nuestra vida cotidiana.
No existe un escenario publico y otro privado en el caso de los dirigentes políticos, simplemente, el que no quiere que se debata públicamente su vida personal, pues que se deje de estar de ¨bragueta alegre´como el Presidente de Francia.
El que no quiere que se sepa, pues que no lo haga.

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