¿CENTRO MEDICO NACIONAL? ¿Y A ESO LE LLAMABAN CLÍNICA? QUE VERGÜENZA

Solamente hay que escuchar las palabras de una de la vecinas de algo que llaman Centro Médico Nacional en Villa Consuelo: ¨eso es un matadero diario que hay ahí en esa clínica¨, para tener una idea de lo que ocurre en los barrios del país, con cuatro paredes y dos camas a las que llaman clínica.

El mismo día que la Camara de Diputados aprobaba la penalización del aborto sin las excepciones que se plantearon para proteger a las mujeres dominicanas en casos especiales, desde una clínica de la capital echaban en un basurero seis fetos, de los miles que son desalojados cada año en forma ilegal en cualquier cuchitril al que denominan en forma eufemística clínica.

Solo hay que ver las condiciones externas, la ubicación urbanística y los negocios que circundan a ese infierno que llaman centro médico, para imaginar lo que ocurre dentro del edificio que fue allanado por la policía y donde fueron halladas pruebas, que sirvieron para que un juez dictara medidas de coerción en contra de un supuesto medico que actuaba como tal y del dueño del lugar.

Pero lo mas grave es, que el cartel de ¨centro médico¨ daba para la calle, estaba a la vista de todos, al parecer los vecinos sabían todo lo que ocurría ahí dentro, es decir, no es una ¨clínica¨ clandestina, antes bien es un lugar publico donde todo el mundo se hizo de la vista gorda.

A esto es que nos referimos cuando advertimos que vivimos en una sociedad llena de personas hipócritas, que mientras protestan y argumentan en contra de que un medico intervenga en caso de que este en peligro la vida de una mujer embarazada, se quedan callados cuando conocen, como lo sabemos todos, que los barrios de nuestras ciudades están llenos de cientos de esos ¨centro medico nacional¨.

Son hipócritas y practican un discurso de doble moral, los que en vez de proteger la vida de una mujer y la estabilidad de una familia, en caso de que se diagnostique una malformación congénita incompatible con la vida y permitir que un medico proponga, y con la aprobación de la mujer, desaloje un producto inviable, se callan la boca y cierran los ojos antes la realidad de los miles de abortos realizados en forma clandestina.

Y que decir de lo que si tuvieran una hija, serian los primeros en aprobar un aborto terapéutico, para la salud mental de las pobres mujeres que son víctimas cada año de violaciones, incesto y otras formas de sexo violento, pero gritan cuando se propone que esto se haga legalmente y en forma correcta.

Ahora quizás se entienda porque la posición de la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia ante el peligro de verse amenazados con penas de cárcel, ellos y sus pacientes, en caso de tomar una decisión que se sostenga en un diagnóstico correcto y un procedimiento previsto por la practica medica ética.

En que en el caso de que el código penal dominicano sea aprobado como quieren algunos religiosos que nunca en su vida han entrado a una emergencia de un hospital, a ver las muertes que provoca la practica de abortos realizados en condiciones infrahumanas, estaremos entregando a todas las mujeres dominicanas, a manos iguales a las que laboraban en el ¨centro médico nacional¨.

Parece que los defensores de la vida, porque eso está de moda y ni siquiera saben por lo que están abogando, han equivocado el escenario, el cual no es el congreso de la República o las emisoras de radio y televisión, quizás tampoco son las paginas de los periódicos; su lugar debería estar haciendo piquetes frente a las clínicas de los barrios donde los vecinos les pueden señalar se realizan abortos clandestinos.

Si el objetivo es defender la vida de los niños, que según ellos es la misión del Dios en que creen, pues sería su deber convertirse en los guardianes de la salud reproductiva de las miles de mujeres que tienen que ir a esas ¨clínicas¨ barriales, después de todo tienen en las iglesias los espacios de información para que ayuden a las autoridades de salud publica que poseen escasez de personal para estos fines.

Pero no lo harán, de eso estamos mas que seguros, las clínicas que realizan abortos en el país seguirán funcionando hasta que este tema sea tomado con la seriedad suficiente y no sirva nada mas que para un grupo hacerse los graciosos antes autoridades religiosas que no tienen porque imponer su criterio en un país con un gobierno laico y con libertad de creencias.

Por lo menos el senado de la República tomo el camino de la racionalidad, en vez de aprobar la modificación al código penal con las exclusiones hechas por la cámara de diputados, la envió a la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, de modo que ese tema será tratado por los nuevos legisladores que tomarán posesión el próximo 16 de agosto.

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