ES INVERSION Y NO GASTO LA AYUDA A HAITI EN SU DESGRACIA

Lo mejor que puede hacer la República Dominicana con el tema de la ayuda masiva que ha ordenado en gobierno ante la destrucción dejada por el huracán Mathew en Haití, es asumir los recursos destinados para esto como una inversión y no como gasto.

Es que existe una gran diferencia entre la inversión, que supone el uso del dinero en la compra de un bien cuyo objetivo es obtener un beneficio, y el gasto que significa el uso del dinero para satisfacer algún deseo o necesidad, sin esperar un rendimiento para el futuro.

Lo que está haciendo el gobierno con la inversión de recursos de todo tipo para ayudar a disminuir las secuelas dejadas por el huracán que azotó a Haití la semana pasada, es la salida mas inteligente a la expectativa de una crisis humanitaria de grandes proporciones que amenaza a ese país.

Imaginemos que vivimos en un vecindario donde solo nosotros y nuestra familia estamos siendo bendecidos con trabajo e ingresos suficientes para vivir, modestamente, pero cubriendo nuestras necesidades básicas de una manera decente.

Al mismo tiempo pensemos lo que ocurriría si a los vecinos de nuestro barrio un vendabal les arranca el techo de sus casas, les destruye sus escasos medios de producción y se quedan sin agua y sin comida para ellos y sus hijos.

En este escenario, lo mas probable es que si nos encerramos en nuestra casa, le damos la espalda a las necesidades de quienes nos rodean y hacemos caso omiso al hambre y la sed que afecta a la gente del barrio, pues no importa el tamaño de la pared que construyamos, sus necesidades serán mas fuertes que nuestra capacidad de encerrarnos.

Esto es exactamente lo que ocurriría en caso de que la República Dominicana, que no fue afectada por este huracán, y acaba de recibir los datos de la CEPAL que la ubica como a economía que mas crecerá este año en la región, se encierre en sus cuatro paredes y no vaya en auxilio de los haitianos.

Porque lo que se plantea para Haití en los próximos meses, es la posibilidad de una crisis humanitaria de grandes proporciones, pues la parte sureste afectada por Mathew, era una de las pocas áreas geográficas donde se producían alimentos, los que fueron arrasados por las aguas de los ríos desbordados.

Las imágenes y la descripción que está publicando la prensa internacional, ahora, a una semana del desastre natural, es que da una idea de la magnitud del daño a la mínima infraestructura que existía en esta parte de Haití, por lo que ya las Naciones Unidas han hecho un llamado a la comunidad internacional a que acuda en ayuda de nuestro vecino.

Imaginemos que en unos meses, frente a la escasez de alimentos, falta de agua potable, es decir hambre y sed, grandes cantidades de haitianos se dirijan hacia nuestras fronteras para intentar penetrar al territorio nacional, se crearía una situación tan inmanejable como las escenas que vemos de los refugiados en el mar mediterráneo.

Entonces la inversión que hacemos en estos momentos, con las filas de camiones llevando alimentos, equipos pesados para levantar los puentes caídos, madera y zinc para construir las casas llevadas por el viento, es parte de un esfuerzo para mantener la paz y tranquilidad en la frontera dominico haitiana en los próximos meses,

Pero ademas, esta el tema de las enfermedades transmisibles, que no conocen ni fronteras, ni bloqueos levantados por los seres humanos, ya que nos afectan a todos sin distinción de raza, sexo o condición social.

En Haití existe la amenaza de una reactivación del brote de cólera que padecimos en la isla hace unos años, es decir, que vuelvan las imágenes de miles de pacientes agonizando por la ingesta de agua contaminada por la bacteria que produce esta enfermedad.

El agua potable y las vacunas contra el cólera, es la única forma de combatir este peligro, que incluso causaría un serio problema de imagen internacional para la isla como un todo, a sabiendas de que esto podría afectar una de nuestras principales industrias: el turismo.

Es decir, por donde quiera que miremos este tema, invertir ahora en la reconstrucción de la parte de Haití afectada por el huracán Mathew, ha sido una decisión correcta del Presidente Danilo Medina y el gobierno dominicano.

Este esfuerzo, en este momento es la mejor inversión que como país puede realizar la República Dominicana, y es mas fuerte que el mejor y mas alto muro de contención que nos inventemos en la frontera, para el hambre y la sed, no hay muro que valga.

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