QUE AUTORIDAD NI AUTORIDAD…EN LAS CALLES MANDAMOS NOSOTROS

Un martes de agosto, ocho de la mañana; todo es bullicio, movimiento de personas, vendedores ambulantes, vehículos de todo tipo que montan y desmontan pasajeros en el famoso kilómetro nueve de la autopista Duarte.
De repente una discusión, uno de los vehículos es detenido por un individuo cuya profesión es ¨montar pasajeros¨, ya que según el nombrado Fernando Morillo de 29 años de edad, ese medio de transporte no tenía autorización del sindicato dueño de la calle, por obra y gracia del ¨tigueraje¨ dominicano, para llevar y traer a personas.
Pues para mala suerte del sindicalista, quien manejaba el automóvil era un sargento del ejercito nacional, que como muchos miembros de nuestras fuerzas armadas y policía nacional, se la ¨buscan¨ en carritos destartalados para completar el dinero que necesitan sus familias para la subsistencia.
Al sacar un machete para bajo amenaza bajar a los pasajeros, el militar llamado Miguel Vasquez, sacó su arma de reglamento, nos imaginamos que sintiéndose en peligro por la temible arma blanca, y de dos balazos en el pecho terminó con la vida del señor Morillo.
La descripción de este episodio es solo uno mas de los múltiples incidentes que se producen día a día en nuestras calles fruto de que la autoridad la ejercen individuos armados de palos, piedras, armas blancas y armas de fuego, ante la mirada indiferente de los que la ley y la constitución autoriza exclusivamente para el uso de la fuerza disuasiva.
Cuando la inversión de la responsabilidad ocurre, que es lo que sucede con el transito en la República Dominicana, entonces lo que impera es la ley del mas fuerte, del que grita mas alto, del que anda mejor armado o se organiza en grupos para imponer su ley, que simplemente es ley de la selva.
Porque no sabemos como a nadie se le ha ocurrido preguntarle a los multimillonarios sindicalistas de este país, quién les ha dado la exclusividad para transportar personas en carpetas asfalticas que son financiadas con los impuestos de todos y por lo tanto nadie puede agenciarse la propiedad exclusiva de un bien público.
Debe ser cierto que en la República Dominicana los que trabajamos lo hacemos porque no estamos en capacidad de realizar una labor diferente, porque tres sindicalistas han puesto de rodillas a todos los gobiernos que se han sucedido en el país en los últimos 25 años mal contados.
En países con cierto grado de civilización, lo que está planteándose para disminuir el impacto de le emisión de gases por parte de los motores de combustión interna, que son los que mueven los vehículos en todo el mundo, es lo contrario a lo que ocurre en este país, diversificar los medios de transporte por medio de la llamada economía colaborativa o consumo colaborativo,
¿De qué hablamos cuando usamos estos términos? pues de la tendencia moderna de crear una economía sobre la base de compartir y no de poseer, es una propuesta económica que se plantea cambiar el mundo en base al intercambio de bienes y servicios a través de plataformas electrónicas.
¿Parece algo complicado de entender? para nada lo es, si conocemos el dato de que los vehículos particulares pasan mas del 90% de su tiempo parqueados sin ningún tipo de uso y a través de plataformas de internet como Uber, Lytf, Bla,bla,car y muchas otras varias personas se ponen de acuerdo para usar y compartir los gastos en un mismo medio de transporte.
Por ejemplo, si alguien va para la ciudad de Santiago de los Caballeros y viaja solo o con asientos disponibles, lo anuncia en una pagina de internet, se pone de acuerdo con otras personas en un punto de encuentro y entre todos pagan los gastos de combustible de modo que la eficiencia produce ahorro para todos.
O si en una ciudad como San Francisco en California usted ve un automóvil con un bigote rosado en el frente, es una identificación de Lyft, una compañía basada en la telefonía móvil que pone en contacto a una persona que tiene un automóvil y a otra que necesita ir a algún lugar y a través de esta plataforma se ha construido un negocio que opera en 65 ciudades norteamericanas y mueve mas de mil millones de dólares al año.
Solo algunos ejemplos de lo que ocurre en el mundo civilizado, mientras en esta selva donde tenemos la desgracia de vivir, estamos expuestos a que los tigueres que gobiernan nuestras calles, nos agredan, rompan nuestros vehículos o hasta nos maten si nos confunden con lo que ellos llaman ¨carros piratas¨, solo que los ¨piratas y delincuentes son ellos que se adueñan con la complicidad de los gobiernos de lo que es propiedad de todos. 

1 thought on “QUE AUTORIDAD NI AUTORIDAD…EN LAS CALLES MANDAMOS NOSOTROS

  1. Alguna vez se me enseñó a no alegrarme de la desgracia ajena… al menos claro, que lo ajeno de la desgracia sea inherente al propio individuo…… ¡“si te la bucate… te la ganate”! ¿Quien que haya tenido la poca fortuna, de transportarse por tan desgraciados medios… no les guarda un rencor en grado superlativo… (Su concón)… a esos fatales que se han autonombrado transportistas? La justicia llega a veces de la forma menos esperada! Y… cuando menos la esperan los injustos…

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